lunes, 27 de febrero de 2017

LECHE, NANAS Y PREGUNTAS

Esta semana os invitamos a todos a que contestéis a estas 10 preguntas sobre psicología e infancia. Estad atentos, porque el próximo viernes colgaremos las respuestas. ¡Ánimo! ¡Demostrad lo que sabéis!

1.    La depresión en los niños: 

a) Se manifiesta de la misma forma que en los adultos.
b) Se suele presentar en forma de irritabilidad.
c) No existe la depresión en la infancia.

2.    Los fármacos que se utilizan para tratar el Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad son:

a)  Estimulantes.
b) Sedantes.
c) Anti histamínicos.



3.    Si nuestro hijo de 6 años manifiesta miedo intenso ante los truenos y relámpagos, debemos:

a) Consultar inmediatamente a un psicólogo, puesto que puede tratarse de una fobia infantil.
b) Darle algún fármaco ansiolítico para calmarlo (por ejemplo: el tranxilium pediátrico).
c) Entenderlo como un miedo normal y pasajero. Mostrar comprensión y apoyo.

4.    Ante las rabietas persistentes de nuestro hijo de 4 años lo que debemos hacer

a)  Ignorarlas sistemáticamente. Lo más seguro es que nuestro hijo las esté utilizando
    para llamar nuestra atención.
b) Castigar a nuestro hijo a través de distintos métodos (retirarle la consola o el móvil, disminuir el tiempo de TV, etc.) para que respete nuestra autoridad.
c) Intentar entender la causa de las rabietas  y buscar una solución que contemple esa causa.


5. En un porcentaje importante de niños, la causa de la encopresis (hacerse caca encima) es:

a)    El estreñimiento
b)    Ser niña (éstas tienen un mayor riesgo de desarrollar el problema que los niños)
c)    El miedo a que aparezcan animales salvajes por el inodoro (muy frecuente entre los 3 y los 5 años).

6.    Si nuestro hijo pequeño nos dice que se ha pegado con un amigo en el recreo, nosotros como padres debemos:

a) Animarlo a que resuelva sus dificultades con su amigo.
b)  Hablar con los padres del niño para buscar una solución al problema entre todos.
c) Alertar al colegio de lo sucedido.

7.    Si nuestra hija de 5 años insiste desde hace meses en hacer pipí de pie y en vestir como un niño, debemos:

a) Consultar con un psicólogo. Puede tratarse de un trastorno de identidad sexual, y es importante intervenir cuanto antes.
b) Entenderlo como un proceso normal por el que pasan todos los niños y las niñas de su edad.
c) Intentar convencer a nuestra hija de que haga pipí sentada y se vista como una niña.

8.    Para que diagnostiquemos un problema de enuresis (hacerse pipí encima) en un niñ@, es importante que éste/ésta tenga al menos:

a)  4 años.
b) 5 años.
c)    6 años.

9.    El estilo de crianza caracterizado por la sobreprotección de los hijos, suele dar lugar a:

a)    Adultos con alta confianza en sí mismos.
b)    Adultos que se esfuerzan duramente para conseguir sus objetivos.
c)    Adultos con baja confianza en sí mismos y muchos miedos.


10. Entre los Trastornos Generalizados del Desarrollo se encuentran:

a) El síndrome de Rett y el síndrome de Asperger.
b) El autismo y el trastorno negativista desafiante.
c) El trastorno bipolar y el trastorno desintegrativo de la infancia.




Lucía Díaz
Psicóloga Clínica
CIVET

martes, 21 de febrero de 2017

ATENCIÓN TEMPRANA, FISIOTERAPIA Y PREVENCIÓN

El tiempo dedicado al desarrollo de los programas preventivos es fundamental para crear las bases de un buen futuro

El proceso de aprendizaje que permite el dominio de un gesto o de cualquier movimiento tiene su origen y se extiende desde el mismo momento del nacimiento y la Fisioterapia, dentro del marco de la Atención Temprana, tiene como uno de sus principales objetivos tutelar este proceso de aprendizaje.

Sean cuales sean los objetivos marcados para cada niño, desde las adquisiciones más simples a las más complejas, desde coger un objeto a sentarse o caminar, es conveniente favorecer un contexto de motivación que facilite que, en la medida de sus posibilidades, el niño pueda disfrutar de un buen número de experiencias motrices. Así mismo, en el proceso de aprender, la afectividad y la satisfacción personal ante lo que se va consiguiendo desempeñan también un rol importante que refuerza lo aprendido y su traslado y consolidación en la vida diaria.

En cualquier caso, para conseguir un adecuado nivel funcional es preciso, entre otras cosas, que el niño cuente con la base de un potencial motor suficiente. Sobre la base de este potencial, la vivencia de experiencias motrices repetidas, característica de cualquier proceso de aprendizaje o entrenamiento, permitirá ajustes en los movimientos que el niño lleva a cabo de manera voluntaria y su posterior memorización.

Pero el desarrollo, los aprendizajes y la adaptación funcional al medio pueden verse alterados por procesos fisiopatológicos y alteraciones secundarias a la patología original y que van a afectar a la herramienta corporal del niño en su tránsito hacia la edad adulta. Muchas de las patologías neurológicas que interfieren el desarrollo de los niños muestran unas características clínicas que hacen previsible la aparición de estas alteraciones secundarias en forma sobre todo de pérdida de capacidad de adaptación de los músculos al estiramiento, de desequilibrios musculares y articulares, de deformidades, etc. El estado de músculos y articulaciones forma parte de los factores que determinan un mayor o menor potencial motor, por lo que el deterioro de aquellos podrá suponer una disminución de éste.

En efecto, en los casos en los que la patología de base del niño supone una alteración importante de las funciones motrices y por tanto del modo en que usa o no usa sus músculos y articulaciones, las consecuencias anatómicas suelen ser más importantes. En estos casos, por encima de los objetivos funcionales y como base en realidad para poder alcanzarlos, parece necesario un buen programa preventivo.

Por lo general cuando el niño nace, y salvo en los casos de presencia de deformidades congénitas, su cuerpo no presenta alteraciones de las estructuras anatómicas. Serán las dificultades a la hora de realizar movimientos, las posturas y posiciones inadecuadas mantenidas durante un tiempo prolongado, sobre todo de forma activa, las insuficientes respuestas en la lucha contra el efecto de la gravedad terrestre para mantener un correcto equilibrio en sedestación, la presencia de movimientos anómalos, etc., las que con el paso del tiempo darán lugar a alteraciones ortopédicas y musculares que provocarán que los niños terminen presentando más dificultades para desenvolverse de las que en un principio podría esperarse teniendo en cuenta únicamente su grado de control motor.

El factor tiempo se vuelve por tanto fundamental, no sólo por la necesidad de establecer lo antes posible programas preventivos que se anticipen a la aparición de  los problemas musculares y ortopédicos (previsibles como hemos comentado), sino también por tratarse de un aspecto que trascenderá las edades tempranas y tendrá sus consecuencias en la vida adolescente y adulta del niño.

Nuestra práctica profesional nos indica que no siempre es fácil concienciar a las familias e incluso a los propios profesionales de la importancia de este tiempo dedicado a la prevención. La lógica urgencia de los padres en ver en sus hijos avances motores significativos contagia a veces nuestro trabajo y le da a las sesiones y actividades desarrolladas en las mismas una significación extraordinaria.

Es importante transmitir y convencer a todos los actores que influyen en alguna medida en la vida del niño (padres, familiares, terapeutas, profesores, etc.) que el tiempo dedicado al desarrollo de los programas preventivos no es tiempo perdido, sino tiempo terapéutico extendido, y que va a dar soporte y posibilidades de éxito al resto de acciones, actividades y esfuerzos realizados tanto por el propio niño como por sus familias: esfuerzos y recursos físicos, económicos, emocionales…

Es inevitable que el uso distinto que hacen los niños de unas estructuras anatómicas que están diseñadas para ser usadas de otra forma provoque con el tiempo, y según el grado de afectación y las características motrices del niño, adaptaciones de dichas estructuras. De ahí que también sea necesario contemplar qué tipo de actividades físicas se plantean y la intensidad de las mismas durante los procesos terapéuticos. Tan perjudicial para el desarrollo motor y el futuro funcional del niño puede ser la falta de actividad motriz como un exceso de uso inadecuado de su cuerpo. Estos excesos realizados durante edades tempranas en busca de logros funcionales que a veces suponen un elevado coste físico para el niño pueden hipotecar sus posibilidades al llegar a la adolescencia o la edad adulta.

En este sentido, poder contar durante la etapa de Atención Temprana con una visión general que se extienda más allá de los seis años, planteando programas terapéuticos equilibrados y prudentes que tengan en cuenta una adecuada prevención puede favorecer que nuestra tutela del desarrollo conduzca a un buen futuro para el niño.


Daniel A. Ortega Asencio
Fisioterapeuta
CIVET

lunes, 13 de febrero de 2017

VENTANAS DE DESARROLLO Y OPORTUNIDAD

Un entorno adecuado en estímulos es el mejor ambiente para el desarrollo de los niños

La neuroplasticidad o plasticidad neuronal es la capacidad que tiene el cerebro para formar nuevas conexiones en cualquier momento del ciclo vital, en respuesta a las necesidades adaptativas del individuo a las demandas del ambiente. Hay diversos periodos sensibles en el desarrollo, de mayor plasticidad neuronal en determinadas áreas cerebrales, a través de los cuales se adquieren con mayor facilidad las diferentes funciones cognitivas. Estos periodos sensibles son conocidos como “ventanas de oportunidad” y/o “ventanas de desarrollo”.  Factores como la calidad nutricional, el tipo de estimulación ambiental, experiencias negativas o estresantes… pueden tener un fuerte impacto cuando estas ventanas de oportunidad se encuentran abiertas (estos factores afectan a lo largo de toda la vida, pero no en la misma medida ni con el mismo impacto).

Estos períodos se llevan a cabo de manera natural, sin esfuerzos. Por tanto, no es necesario bombardear con tareas que creamos útiles para el aprendizaje o sobreestimular; lo único que se necesita es un ambiente estimulante y enriquecedor para fomentar el adecuado desarrollo cerebral.

No obstante, el ritmo de vida a veces dificulta que el ambiente sea lo suficientemente enriquecedor, viéndose afectada la oportunidad de que el niño se desarrolle de manera adecuada. Aunque el problema no es solo de los papás: la sociedad, la escuela, teorías no contrastadas empíricamente, los hábitos de vida incluso las modas tienen un papel relevante en la calidad del ambiente estimulador de los pequeños.

Una de las nuevas modas, entre otras, es el sobreuso del Maxi-cosi o “huevito”; se utiliza como sillita de paseo o a veces hasta en casa se suele tener al bebé en el “huevito” durante largos periodos de tiempo.  El Maxi-cosi es realmente una sillita para el coche y para eso está fabricado (los fabricantes advierten que no es conveniente tener al bebé más de una hora y media en el Maxi-cosi). En ese tipo de asientos la movilidad del bebé se encuentra reducida y su campo visual está restringido, de tal manera que las opciones para explorar su ambiente son mínimas.

Del mismo modo, es frecuente encontrarse a los bebés en cunas, parques o sillitas de paseo en casa, porque así el bebé está controlado y el nivel de vigilancia que necesita es inferior que si se dejase en el suelo (en una alfombra con cojines alrededor, por ejemplo), donde el pequeño podría arrastrarse, gatear, voltear, estirar sus extremidades, fortalecer su musculatura, curiosear, explorar…

A menudo, se priva a los niños de experimentar con diferentes texturas simplemente porque manchan y ensucian. Jugar con la arena, el barro, la hierba, usar pintura de dedo, plastilina… están prohibidos en muchos hogares, restringiendo a los niños el abanico de información sensorial.

Nos encontramos rodeados de niños sumergidos en tablets, móviles y videoconsolas. Se ha vuelto familiar la escena de ver a un grupo de niños en un restaurante o cafetería con sus padres y estar cada uno con su tablet (ya ni si quiera juegan conjuntamente). Desde luego es mucho más cómodo tanto para los padres como para los demás clientes el no tener a los niños correteando y gritando alrededor… Estos niños no experimentan la capacidad de jugar conjuntamente con sus iguales, de darle rienda suelta a su imaginación y llevarse horas y horas jugando sin ningún tipo de objetos, de desarrollar el juego simbólico, de aprender a compartir, esperar turnos y por tanto controlar los impulsos, por ejemplo.

Cada vez son más frecuentes las quejas por parte del cole del tipo, “presenta problemas en psicomotricidad fina” o padres que refieren que sus hijos “son más torpones de lo normal”. Niños que no son capaces de encajar dos legos y sin embargo construyen ciudades con el uso de dos dedos en la videoconsola. Niños que nunca han tenido juegos de piezas para construcciones, puzles, juegos de cuerdas y encaje…  por tanto, no es de extrañar que no sepan hacer un castillo con cubos.
“Los niños de hoy en día ya no juegan a la pelota”, es una frase que todos hemos escuchado infinidad de veces, sin embargo, poco se comenta de los carteles que hay en plazas y parques infantiles: <<PROHIBIDO JUGAR A LA PELOTA>>.  Si en el parque no pueden jugar a la pelota ¿dónde van a jugar, en casa? La mayoría de los juegos con pelotas son bastantes completos: atención, cognición espacial, inhibición, memoria de trabajo… entre otras, son las funciones que requieren este tipo de juegos y de las cuales estamos privando a los niños sin darnos apenas cuenta.

Es habitual encontrarse con niños que no saben vestirse, ducharse, usar los cubiertos adecuadamente, atarse los cordones o abrocharse un simple botón…  Niños que tienen nueve años a los que se les sigue duchando, vistiendo o a veces hasta se les da de comer, porque así es más rápido y siempre se va con mucha prisa, no hay tiempo para esperar. Tampoco se puede olvidar que la mayoría de las guarderías y colegios exigen que los niños lleven zapatos de velcros, pantalones sin botones y algunos exigen hasta zumos sin cañitas… (cómo influye negativamente el modelo educativo escolar actual en las ventanas de desarrollo y oportunidad se hablará en otro post).

La mayoría de nuestros pequeños no saben monitorizar tareas o sus propias acciones, tal es así que presentan dificultades para aprender del error y buscar alternativas distintas; puede que esté relacionado con el hecho de que los adultos no dejamos a los niños equivocarse porque queremos niños perfectos y, citando a Mario Benedetti, olvidamos que: “La perfección es una pulida colección de errores”.

Actualmente, los niños son presos de horarios escolares y extraescolares. Niños que pasan en la escuela casi cinco horas sentados en una silla, luego en las clases particulares al igual que en las de inglés el niño debe estar sentado y si con suerte va a algún deporte debe de obedecer las normas y disciplina que el deporte exige, es decir no puede moverse libremente. Y luego, los papas dicen preocupados y extrañados “mi niño es hiperactivo, porque cuando llega a casa no para”, lo extraño es que el pequeño lleve todo el día controlando sus impulsos motores.


Estos son algunos ejemplos de situaciones que nos encontramos a diario, que parecen insignificantes pero que tienen una gran repercusión en el desarrollo de los niños, sobre todo cuando las ventanas de desarrollo y oportunidad se encuentran abiertas.  Espero que este post ayude a pensar un poco más en la calidad del ambiente estimulador de nuestros niños y en esas pequeñas cosas del día a día que son tan importantes.

Estamos tan preocupados por el futuro de nuestros hijos que olvidamos que se están perdiendo el presente.


María Ortiz Rodríguez
Neuropsicóloga
CIVET

lunes, 6 de febrero de 2017

¿TU HIJO VA AL "LOGOPEDA" DEL COLE?

Dada la confusión existente, parece necesario aclarar las diferencias entre Logopedas y Maestros de Audición y Lenguaje

Son muchos los casos de padres que llevan a sus hijos o hijas a algún gabinete de logopedia para atender sus dificultades relacionadas con la voz, el habla, el lenguaje, la comunicación o la deglución, pero una vez que son atendidos por la profesora de Audición y lenguaje en el colegio, comentan: “Le están dando logopedia en el colegio, así que de momento dejaremos de venir, porque como ya se la dan allí…”.
Hay que aclarar siempre entre los padres la diferencia que existe entre ambas profesiones y de esta manera saber los ámbitos de actuación de cada una. Es aconsejable saber esta diferencia ya que muchas personas piensan que “Logopedia” y “Audición y lenguaje” son lo mismo.
Para aclararnos aún más y antes de entrar en el debate expondremos una breve distinción entre la figura del logopeda y la del maestro/a de Audición y lenguaje. La figura profesional del logopeda está incluida en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias LOPS (Ley44/2003 de 21 de noviembre), se define como una figura media entre personal sanitario y educativo. Sin embargo, en las escuelas encontramos los maestros/as de Audición y lenguaje (AL), profesionales que suelen confundirse con los logopedas, ya que realizan trabajos similares, pero éstos, como característica más diferencial, realizan sus funciones dentro del marco educativo, según la Resolución del 8/7/202 por  las que se aprueban las funciones y prioridades en la actuación del profesorado de apoyo y otros profesionales en el desarrollo del Plan de Orientación y Atención a la diversidad.


Empezaremos explicando dónde interviene cada profesional y cuáles son sus funciones, que como venimos diciendo no son las mismas: El logopeda proporciona servicios en colegios privados, hospitales, gabinetes y centros privados, mientras que el AL realiza su servicio en colegios públicos y privados.
El logopeda proporciona su servicio a toda la población, tanto infantil como adulta, en cambio el AL presta atención a la población infantil únicamente en edad escolar.
El diagnóstico que realiza el logopeda se centra en la prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas de voz, audición, lenguaje, habla, comunicación y deglución, mientras que el AL participa en la prevención, detección, evaluación y seguimiento de los problemas del lenguaje y comunicación.
Podemos decir pues que la diferencia más significativa es que los maestros de audición y lenguaje solo trabajan en el ámbito de la educación y el profesional que diagnostica es el orientador del centro que suele ser un psicólogo o psicopedagogo,  frente al logopeda que puede trabajar también en un ámbito más clínico y él es el propio profesional que diagnostica aunque pueda trabajar en complementación con otros profesionales.
Como se puede entender, en ambos ámbitos se trabaja el lenguaje, pero desde diferentes puntos de vista, el logopeda realiza un abordaje clínico,  llevando a cabo una intervención o tratamiento, sin embargo el AL realiza un abordaje más curricular, realizando un apoyo o intervención educativa.
Se debe explicar y clarificar que la logopedia es clínica, al igual que un profesor de educación física pese a tener puntos en común no se compara con un fisioterapeuta, el AL no debe confundirse con un logopeda.



La creencia de los padres de que hay logopedas en los colegios no beneficia a nadie. Esto implica tener que estar continuamente dando explicaciones y se les da a las familias unas expectativas que no son ciertas y se le exige al entorno escolar temas a tratar que no le corresponden.
En resumidas cuentas, no pueden confundirse ambos términos y los propios colegios deben informar a los padres de que su hijo/a recibirá apoyo de “Audición y lenguaje” no de “logopedia”, y así sepan lo que reciben sus hijos en el entorno escolar.
Últimamente se ha podido ver una rivalidad entre ambas profesiones y no se trata de eso, debemos tener en cuenta para la Sociedad lo que trabaja tanto el logopeda como el maestro de AL y poder trabajar en coordinación para poder beneficiar a los niños y niñas que se encuentren en esta situación.

Logopedia y Audición y lenguaje son dos disciplinas íntimamente relacionadas y complementarias, pero que son distintas. Una vez que establezcamos esta delimitación y que tengamos claro cuál es el ámbito de trabajo de cada uno se podrá trabajar en auténtica colaboración.


  Loreto Delgado Boa
Logopeda y Pedagoga
CIVET SCP