miércoles, 17 de octubre de 2018

CONOCIENDO EL ALZHEIMER

Recientemente ha sido el día mundial del Alzheimer (21 de septiembre), un intento por concienciar y, en cierto modo, recordar al mundo en general la existencia de esta enfermedad que provoca importantes alteraciones en la esfera cognitiva de la persona, reduciendo su capacidad funcional y su autonomía. Este es nuestro pequeño granito de arena a esa concienciación: Comenzar por recordar que esta enfermedad existe todos los días del año, más allá de los días conmemorativos y, de camino, tratar de responder a algunas preguntas que pueden ser de vuestro interés:

¿Por qué es tan difícil de detectar el Alzheimer?

Cuando oímos hablar de los retos que presenta esta enfermedad, uno de ellos es la detección temprana de la misma. ¿Cuál es el problema? Que en sus inicios muchos signos que son de alarma pueden solaparse con los cambios que normalmente se esperan ocurran por un envejecimiento normal.


Nuestro cerebro está en constante evolución desde que nacemos, y la etapa adulta también tiene esos cambios. En muchos casos resulta normal que se reduzca la velocidad para procesar información, cueste más evocar palabras o recuerdos y realizar tareas que tenga mucha carga cognitiva. Conforme más avanza la enfermedad emergen signos mucho más específicos que no entran tanto en lo esperable por la edad, como la dificultad para crear nuevos recuerdos, pérdidas de memoria autobiográfica, desorientación espacial y temporal e incluso problemas para reconocer el significado de las palabras. 

Otro gran problema lo suponen otro tipo de enfermedades que pueden ser similares al Alzheimer en cuanto a sus inicios pero que tienen un curso diferente, por lo que es necesaria una adecuada valoración neuropsicológica para determinar si el cuadro ante el que nos encontramos corresponde o no con ese tipo de enfermedad. 

¿Por qué resulta importante esa detección temprana?

La clave la encontramos en el tratamiento que se puede emplear para tratar de reducir la velocidad de avance de la enfermedad. Como se sabe, está evoluciona afectando de manera gradual a muchos dominios cognitivos diferentes, y una estimulación cognitiva puede ayudar a reducir su velocidad de avance y mantener el mayor tiempo posible de autonomía y, por extensión, de calidad de vida. De igual manera, existen fármacos que pueden ayudar a retrasar este avance.

La estimulación cognitiva viene a ser realizada por un neuropsicólogo que a través de una valoración neuropsicológica puede determinar que alteraciones están presentes y en qué grado, para así ajustar el tratamiento a esa persona, sus problemas y su situación, forma de maximizar el efecto del mismo. 

¿Podemos hacer algo por evitarlo?

Otra de las grandes incógnitas que se sigue tratando de responder es si se puede evitar el padecer esa enfermedad. Si bien hay un claro componente genético, el estilo de vida puede ser clave para retrasar cualquier manifestación de la misma.

Existen muchos estudios que relacionan un estilo de vida activo y una alimentación saludable con el retraso en la aparición de la enfermedad, lo que nos permite disfrutar de más años de calidad de vida y de autonomía. La idea es que ese estilo de vida y esa alimentación nos permiten generar una reserva cognitiva que va a provocar que nuestro cerebro se vuelva más eficiente y compense mejor los cambios negativos que provoca la edad en general, y esta enfermedad en particular.




La realización de actividades que son estimulantes a nivel cognitivo puede ayudar a que nos mantengamos cerebralmente sanos más tiempo 

Por tanto, el objetivo está en desarrollar esta reserva cognitiva. Por lo que se sabe hasta el momento, realizar actividades que suponga un esfuerzo cognitivo y resulten novedosas para nosotros, pueden fomentar el desarrollo de esta reserva, y ayudarnos a reducir estos cambios cognitivos y sus repercusiones.

¿Qué hacer si tengo dudas de su existencia?

En caso de tener dudas sobre la posible existencia de la enfermedad, es importante ponerse en contacto con un servicio de neurología (sea público o privado) y solicitar las pruebas que se emplean de manera habitual para su diagnóstico, así como contactar con un neuropsicólogo para que haga un estudio sobre el caso, posibles causas de las signos observados y definir correctamente las alteraciones que se presentan, lo cual permitirá encontrar el tratamiento adecuado si este se precisa.





Aarón Fernández Del Olmo
Neuropsicólogo Clínico
CIVET

lunes, 25 de junio de 2018

MIDIENDO LA INTELIGENCIA...

No existe una definición consensuada para el término inteligencia, creo que hay tantas definiciones como teóricos que la estudian. Entonces, ¿Podemos medir algo que ni siquiera somos capaces de definir unitariamente?, pues algunos piensan que sí…

Parece que para el término altas capacidades sí se ha establecido una definición y clasificación.  La alta capacidad intelectual se puede expresar como:
  • Superdotación: capacidad intelectual global por encima del percentil 75 en todos los ámbitos de la inteligencia.
  • Talento: alta puntuación en una o varias aptitudes intelectuales, pero no en todas. Se clasifica en:
    • Talento simplepuntúa en PC 95 en un ámbito especifico, por ejemplo, talento verbal.
    • Talentos múltiples: puntúa PC 85 en dos ámbitos, por ejemplo, creatividad más verbal.
    • Talento complejola combinación de más de dos aptitudes puntúa en el PC 80. Se dividen a su vez en: talento académico (combinación de razonamiento verbal+ lógico+ memorial); talento figurativo (razonamiento lógico+ espacial); talento figurativo artístico (talento figurativo + creatividad).

Esta clasificación hace referencia a la teoría de Howard Gardner, quien postulaba que existían diferentes inteligencias, inteligencia lingüística, musical, lógica-matemática, espacial, corporal-kinestésica, interpersonal y naturalista y que la buena habilidad en una de ellas no implica necesariamente una gran habilidad en las demás.   
Otras clasificaciones añaden a la anterior: precoces, prodigio, genio y eminencia.
A raíz de todo esto me surgen algunas dudas, ¿si no hemos definido aún unitariamente el término de inteligencia cómo es que se ha establecido ya una clasificación?, por otro lado ¿en lugar de hablar de diferentes inteligencias no sería mejor hablar de aptitudes o características de una única inteligencia?, ¿altas capacidades es sinónimo de inteligencia? ¿un percentil X es sinónimo de inteligencia.

Considero que tener un gran talento musical, por ejemplo, no es sinónimo de inteligencia, únicamente tienes una gran habilidad en ese ámbito específico.Al igual que alguien puede tener una gran habilidad para el baile. En mi opinión la clasificación de inteligencias múltiplesda lugar a confusióne inevitablemente se piensa que una persona con altas capacidades, aunque solo sea con un talento simple -cosa que en el habla cotidiana no se suele especificar-  es muy inteligente y para mí la inteligencia es algo mas que una gran habilidad especifica.
Aunque creo que la inteligencia es un conjunto de aptitudes, tampoco afirmaría que una persona con talento complejo es una persona muy inteligente… ¿por qué?
Porque esa clasificación está basada en diferentes aptitudes que no son las que yo considero que debería tener una persona inteligente, o al menos no son las únicas, y porque estas aptitudes son medidas mediante una determinada puntuación numérica de un test psicométrico, una Escala de Inteligencia que, bajo mi punto de vista, tiene cinco problemas principales.
  1. Está dividida en subpruebas, que según dicen los manuales miden X tipo de habilidad o función cognitiva, algo que es falso puesto que es imposible medir una única función ya que las funciones cognitivas están interrelacionadas. Ponemos en marcha muchas funciones cognitivas para realizar una tarea, puede ser que una determinada tarea tenga mayor carga cognitiva de una determinada función, pero justamente la mayoría de las subpruebas de estos test, bajo mi punto de vista, suelen carecer de esta especificidad. Así que, lo único que nos dice que una persona saque una alta puntuación en una de esas subpruebas es que esa persona tiene un alto rendimiento y habilidad para hacer esa tarea, pero de ahí a extrapolarlo y afirmar que la persona posee un alto razonamiento lógico por sacar un alto percentil en matrices...
  2. Estas escalas están muy influenciadas por el nivel cultural y académico, y el resultado de éstas depende en gran parte de ello. Siendo así, una persona que vive en una tribu africana, por ejemplo, que no puede hacer el test porque no tiene esos requisitos culturales y académicos que se solicitan, ¿no puede ser una persona inteligente?, ¿cómo medimos entonces la inteligencia de esas personas? En el caso en el que se pudiera medir la inteligencia algún día, que lo dudo, esta medición tendría que ser UNIVERSAL. Obviamente, claro que considero importante el nivel académico y cultural de una persona, pero creo que eso son EXTRAS que potencian la inteligencia. Lo explicaré con el símil de un coche. Lo más importante de un coche ¿qué es?: el motor y sus sistemas auxiliares (lo que hay bajo el capo, básicamente). La dirección asistida agiliza la conducción; el ABS aporta seguridad a la conducción; la cámara de estacionamiento facilita el aparcamiento, pero… ¿son necesarios para conducir? – NO-. Únicamente son extras. ¿Y cuál es la función más importante de esos extras? - Su UTILIDAD. - Esa utilidad viene determinada por el contexto. Para continuar con el símil, a un coche que se mueva por un contexto rural le será más útil una bola de enganche para poder usar un remolque que la cámara de estacionamiento. En una tribu africana será más útil saber cazar que saber leer, por ejemplo. 
  3. No tienen en cuenta el procedimiento de la tarea, el cómo has llegado a esa respuesta; únicamente se basan en el resultado. Es como esos profesores corrigiendo exámenes de matemáticas, donde en un problema en el que debes de realizar varios procedimientos y fórmulas bastantes largas con muchas operaciones matemáticas, te equivocas en el signo numérico al final por un despiste atencional y te puntúan con un cero, porque ellos solo se basan en el resultado final y no tienen en cuenta todos los procedimientos anteriores aún estando realizados de forma correcta. Un poco injusto ¿verdad?
  4. Las subpruebas son “tareas de laboratorio”,ninguna de ellas son reflejos de tareas o retos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día. Conozco a muchas personas a las que considero muy inteligentes, capaces de desenvolverse con éxito en su vida y seguramente no puntúen muy alto en algunas de esas subpruebas. 
  5. Los que evalúan y corrigen esas escalas son PERSONAS, esto quiere decir que el resultado es SUBJETIVO. El estado emocional del examinador, su cansancio, su nivel atencional, sus conocimientos en las distintas subpruebas, sus conocimientos en las funciones cognitivas, su experiencia en ese tipo de evaluación… todo eso puede influir en el resultado y la posterior interpretación de la valoración.  
Es como el rendimiento académico, ¿la nota de un examen refleja realmente lo que el alumno sabe de una determinada materia? – No -. Es por ello por lo que existen las evaluaciones continuas, que resulta que se dan en las materias que se suponen que tienen más peso (lengua, segundo idioma, matemáticas…). Entonces… ¿cómo pretendemos que la puntuación de una determinada escala refleje la inteligencia de una persona?
Dejemos de intentar cuantificarlo todo, porque siempre que cuantificamos nos encontramos con dos extremos, el superior y el inferior; así que por favor vamos a dejar de clasificar y limitar a las personas con la etiqueta de “altas capacidades”, que posee muchas connotaciones positivas o, por el contrario, con otras tan devastadoras como “retraso mental profundo”, que a día de hoy la sigo oyendo con más frecuencia de lo deseado.

Continuará…

María Ortiz Rodríguez
Neuropsicóloga
CIVET




miércoles, 16 de mayo de 2018

CHUPETE Y BIBÉRON: ¿Cuándo y porque tenemos que despedirnos de ellos?


Chupete si, chupete no¿Cuáles son sus beneficios? ¿Qué daños puede provocar si se convierte en un hábito? 


¿Para qué sirve el chupete?

No cabe duda de que el chupete tiene grandes beneficios: permite al bebé una succión no nutritiva, un automatismo innato que tiene un efecto consolador, relaja al niño y lo calma en los momentos de malestar y de llanto. 
Además, se ha demostrado que el uso del chupete:
  • reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante;
  • en los niños prematuros les ayuda a desarrollar las habilidades de succión todavía débiles. 

Es aconsejable introducir el chupete solo después de las primeras semanas de vida, cuando la lactancia materna esté bien establecida.  

¿Cómo elegir el chupete adecuado?

Actualmente existen muchos tipos de chupetes diferentes, por lo tanto, recomendamos a los padres que elijan un chupete adecuado.  
Se prefiere, por ejemplo, la tetina anatómica con respecto a la tetina fisiológica, porque se adapta al paladar del bebé de una forma natural y permite una menor obstrucción entre las arcadas dentarias. En cambio, es mejor evitar la tetina redonda ya que conlleva mayormente a desarrollar un paladar alto y estrecho.  
A pesar de eso, si el uso del chupete persiste hasta los 3/4 años, todos los chupetes son dañinos.  

Chupete con tetina redonda: NO adecuado
Chupete con tetina atómica recomendado
Chupete con tetina fisiológica






¿Cuándo hay que dejar de usar el chupete? 

Sobre los 6/7 meses empezamos poco a poco a sustituir la lactancia materna por otros nuevos alimentos, como por ejemplo las papillas, los cereales y las frutas. Es aquí cuando el bebé empieza a desarrollar las habilidades masticatorias. 
Desde este momento el niño ya no necesita succionar; es más, debe empezar a experimentar esquemas motores orales más maduros. Por lo tanto, a partir de esa edad se puede abandonar el chupete. Es importante que su uso no persista más allá de los 2 años. 
Muchas veces se sigue usando el chupete más allá “solo para quedarse dormido” y en muchas ocasiones manteniendo el hábito de tomar leche en biberón “Porque es más rápido”, “porque se lo toma mejor”. Sin embargo, es muy importante retirar el chupete ya que puede conllevar varias consecuencias. 

¿Qué daños puede provocar el uso prolongado del chupete y biberón?

Hablando del chupete, como del biberón, tres son las caracteristicas fundamentales que tenemos que tener en consideración:
  • la frecuencia de su uso (cuanto a menudo lo usa el niño)
  • la duración (durante cuanto tiempo lo usa),
  • la intensidad (como es la succión en término de fuerza). 

Todo lo que se introduce en la boca de nuestro pequeño altera sus estructuras orales; por lo tanto el uso prolongado, intenso y constante de estos auxilios va a alterar la postura lingual. 
Si el niño usa el chupete o biberón, además de desarrollar esquemas motores orales maduros, su lengua sigue siendo estimulada a realizar un movimiento infantil. La lengua adoptará una postura no fisiologica, colocada en el suelo de la boca, con la posibilidad de desarrollar un paladar estrecho o alto y alteraciones en la oclusión dental. Asimismo, como el paladar también es el suelo de la nariz, un paladar estrecho reduce el espacio, perjudicando la respiración nasal y un tono labial adecuado. 
Otra característica que se suele observar es la alteración en el habla (dislalias), ya que cualquier alteración muscular o deformación de estructuras orofaciales contribuirá a una mayor dificultad a la hora de articular de forma precisa los distintos sonidos.
Resumiendo, las características que podéis observar en vuestro niño, si usa o ha usado el chupete o biberón más allá de la edad recomendada son:

Mordida Abierta 



Respiración bucal


Paladar estrecho y/o alto
Deglución atípi


¿Cómo quitar el chupete?

Cuando el niño crece va desarrollando nuevas habilidades comunicativas y socio-emocionales y puede encontrar consuelo a través de maneras más maduras: como darle mimos, leerle un cuento, cantarle una canción u con otras actividades que al niño le gusten. 
Es aconsejable retirar el chupete en períodos de tranquilidad para el niño, de manera gradual, evitando tomar medidas drásticas. Os recomendamos la lectura de algunos cuentos para acompañar al niño a abandonar el uso del chupete.


Queridos padres, si estáis intentando retirar el chupete a vuestro pequeño y teneís algunas dudas o si leyendo las caracteristicas de un uso prolonagado del chupete habéis pensado en vuestro niño y deseáis tener mayor información, no dudéis en consultarnos. 


Marika Cherubin
Logopeda
CIVET



viernes, 27 de abril de 2018

LA IMPORTANCIA DE LA SEDESTACIÓN Y LA BIPEDESTACIÓN EN NIÑOS CON ALTERACIONES MOTORAS


Normalmente, los niños con alteraciones motoras tienen dificultades para sentarse de manera independiente o para estar de pie por sí mismos. Por un lado, puede que adquieran estas habilidades más tarde o, por otro lado, que sus capacidades para conseguirlas se vean mermadas. De un modo u otro, el experimentar la sedestación (estar sentado) y la bipedestación (estar de pie) es fundamental para un buen desarrollo de diversas estructuras musculoesqueléticas, además de para mejorar el funcionamiento de los sistemas corporales.

Uno de los principales motivos por los que una correcta sedestación y bipedestación son importantes en todos los niños, es que van a influir en la correcta formación de las estructuras óseas de las caderas. En los primeros meses de vida, las estructuras óseas del ser humano tienen unas determinadas características: los huesos son más deformables, las estructuras no están completamente formadas, son huesos con un alto contenido cartilaginoso,…, y por ello, un correcto posicionamiento en edades tempranas es fundamental para evitar o retrasar complicaciones musculoesqueléticas futuras, como la luxación de cadera.

Hay varios factores que influyen en la correcta formación de la articulación de la cadera, la cual está compuesta por la cabeza del fémur y el acetábulo del hueso coxal. Principalmente, si realizamos una correcta sedestación y bipedestación se consigue un centrado de la cabeza femoral dentro del acetábulo. Gracias a esta correcta congruencia articular y a la carga de peso que la cadera recibe cuando los niños están sentados o de pie, es posible que las dos superficies articulares choquen entre sí de manera correcta. Esto permitirá que el calcio se deposite en los huesos para formar el techo acetabular y, de esta manera, prevenir futuras luxaciones de cadera. Además, se produce un equilibrio muscular de las estructuras que influyen en la cadera. Este hecho, junto al citado anteriormente, permitirá una remodelación ósea del fémur, reduciendo el valgo y la antetorsión femoral.



¿Por qué es importante que el niño esté sentado correctamente?
La sedestación es una posición que adoptamos en lucha contra la gravedad, y que mantenemos gracias a determinadas respuestas automáticas de nuestro cerebro. Tiene efectos positivos en determinadas funciones fisiológicas, como la alimentación y el tránsito intestinal. Además, propicia un correcto desarrollo de las estructuras musculoesqueléticas. Además, una correcta sedestación mejora y/o facilita el uso de los miembros superiores para manipular objetos. Finalmente, a nivel social y cognitivo proporciona más oportunidades para interactuar con el entorno.

Además de los beneficios citados anteriormente, en los niños con alteraciones motrices, la correcta sedestación es necesaria, puesto que influye en la mejora de los siguientes objetivos:



Para conseguir una sedestación estable para cada niño de manera individualizada, existen los asientos moldeados pélvicos. Estos asientos se realizan con escayola, utilizando como modelo el propio niño, por lo que se adaptan a las características particulares de cada uno. Existen diferentes tipos de asientos: 
  • Asiento activo: se utiliza en los niños que presentan respuestas automáticas de mantenimiento del eje del cuerpo, pero no las tienen suficientemente desarrolladas como para realizar una correcta sedestación. Busca reforzar las respuestas antigravitatorias del eje y en particular refuerzan las respuestas automáticas.
  • Asiento pasivo: indicados en aquellos niños que presentan un déficit en las respuestas antigravitatorias para mantener la sedestación. Permite además una reducción de las contracciones antigravitatorias, disminuyendo la necesidad de realizar esfuerzos voluntarios para mantener la sedestación. 
  • Asiento activo-pasivo: se utilizan en los niños que se encuentran a caballo entre el asiento activo y el pasivo. Es decir, en los casos que tienen capacidad para sostener su postura activamente, pero durante periodos breves de tiempo.
Y el ponerse de pie, ¿por qué es importante?
Al igual que la sedestación, la correcta bipedestación es fundamental para el desarrollo del sistema musculoesquelético y para prevenir complicaciones futuras. Además de influir sobre este sistema, la bipedestación mejora el tránsito intestinal, influye en el sistema circulatorio y respiratorio de manera positiva, mejoran el control muscular del tronco, estimulan sensaciones propioceptivas y mejoran las capacidades sociales y el sueño.

Por todo ello, los niños con dificultades motoras también deben ponerse de pie. Además, es recomendable realizarlo con una abducción de caderas, es decir, con las piernas separadas para favorecer el centrado de la articulación. El dispositivo con el que conseguimos este efecto es llamado férula pelvipédica. Los beneficios de la utilización de esta adaptación en los niños con dificultades motoras son los siguientes:


Que un niño no tenga la capacidad para ponerse de pie o sentarse no es un impedimento para que lo haga. Es importante consultar con fisioterapeutas especializados y formados en la confección de estos dispositivos para tener la seguridad de que se elige el más adecuado tras una evaluación exhaustiva de las características de cada caso en concreto. Si la sedestación y la bipedestación realizadas de manera correcta son tan favorables para el organismo, ¿por qué no le damos la oportunidad a los niños con alteraciones motoras de disfrutar de todos estos beneficios?


Marta Domínguez Leandro
Fisioterapeuta
CIVET 



miércoles, 14 de marzo de 2018

¿EN QUÉ NOS PUEDE AYUDAR LA NEUROPSICOLOGÍA?

En la mayoría de los casos en los que nos encontramos ante un daño cerebral de cualquier naturaleza, la persona que lo sufre suele tener secuelas que afectan a  su estado cognitivo. Ya sea en edad pediátrica o adulta se requiere el abordaje del neuropsicólogo clínico. Pero ¿en qué condiciones es necesario? ¿De qué se encarga exactamente?¿Cómo sé si yo o mi familiar necesitamos la ayuda de un neuropsicólogo?. Vamos a intentar responderos a estas preguntas.





El neuropsicólogo clínico es el profesional especializado en valorar y trabajar el alcance que tiene a nivel cognitivo un daño cerebral para reducir el impacto negativo que este puede tener en el día a día de la persona y de su entorno familiar. Para ello, cuenta con las herramientas necesarias para realizar una valoración neuropsicológica de las posibles funciones y procesos que pueden verse afectados y discriminar si estos se encuentran en correcto estado. 


¿Qué valora el neuropsicólogo?

Entre estas funciones podemos señalar las siguientes:

-Atención: el neuropsicólogo valora si la capacidad para focalizar  y sostener la atención en nuestras actividades es la adecuada, así como si tenemos un correcto control de la misma. Los problemas atencionales suelen ser unos de los más habituales tras un daño cerebral, en especial tras un traumatismo craneoencefálico

-Memoria: la capacidad para recordar aquello que nos ha ocurrido o para incorporar nuevos recuerdos resulta fundamental para nuestro vida, y en muchos casos se puede ver afectada. Su alteración se relaciona mucho con las enfermedades neurodegenerativas, siendo importante la valoración de un neuropsicólogo para diferenciar entre lo que es normal para la edad o se muestra como indicio de patología.

-Lenguaje: también el neuropsicólogo juega un importante papel en la valoración del lenguaje. Por ejemplo, en la mayoría de los ictus que afectan a nuestro hemisferio izquierdo del cerebro suelen darse secuelas relacionadas con una reducción del lenguaje cuya valoración es importante para estructurar el tratamiento posterior.

-Percepción: la percepción muchas veces puede verse alterada, tanto a nivel visual como auditivo y demás sentidos tras una lesión cerebral, provocando cambios que resultan complicados de captar salvo que se cuente con las herramientas necesarias.

-Movimiento: en ciertas situaciones, también puede haber una afectación cognitiva del movimiento, de manera que el control voluntario del mismo pueda no ser el correcto y por tanto necesitar algún tipo de tratamiento.

-Funciones ejecutivas: de igual manera, la capacidad para organizar nuestra conducta y llevar a cabo planes puede verse afectada, ya sea por dificultades para controlar el impulso, inhibir respuestas, ser incapaz de generar alternativas o llevar a cabo planes con diferentes pasos para alcanzar una meta. Su alteración complica mucho el adecuado desempeño de una vida autónoma si no se plantea una intervención.




Por todo esto, ante situaciones ya descritas (traumatismos, ictus, enfermedades degenerativas o cambios asociados al envejecimiento) y otras como tumores, epilepsias o infecciones del sistema nervioso es conveniente pasar una revisión neuropsicológica para asegurarnos de que todo está bien a nivel cognitivo.





¿Y cómo nos ayuda si algo no está bien?

En caso de detectar algún tipo de problema, el neuropsicólogo cuenta con herramientas y técnicas para ayudar a que la persona pueda hacer frente a los mismos. En general, se suelen dividir en tres tipos de abordajes.

Estimulación cognitiva: técnicas y ejercicios para estimular diferentes funciones cognitivas y que estas puedan mantener un adecuado nivel, algo que se suele requerir en el envejecimiento cognitivo o en las enfermedades neurodegenerativas.

Rehabilitación neuropsicológica: técnicas y ejercicios orientados a la restitución de una función que ha sido afectada por un daño cerebral, intentando llegar al máximo nivel posible desempeño de esa función.

Compensación: formas de compensar los problemas encontrados, muchas veces centrados en intentar definir apoyos para sostener un funcionamiento adecuado para desempeñar nuestras actividades del día a día.


El neuropsicólogo, con estas herramientas y técnicas, se convierte en una figura importante para formar parte del equipo de profesionales que trabajen situaciones derivadas de un daño cerebral. Todo ello dirigido a que la persona que se ve afectada pueda recuperar el máximo de autonomía y tener una mejor calidad de vida.



Aarón Fernández del Olmo
Neuropsicólogo clínico
CIVET