viernes, 18 de enero de 2019

UN CEREBRO PLÁSTICO

El término plasticidad cerebral forma parte desde hace tiempo de nuestro léxico habitual. Base para la aplicación de determinadas técnicas terapéuticas se ha convertido en sostén de la esperanza en un futuro mejor para las personas, sea cual sea su edad, que padecen las consecuencias de lesiones cerebrales de diversa naturaleza. 

Pero ¿qué significa que nuestro cerebro sea plástico?

Entre sus acepciones principales como adjetivo, el término “plástico” hace referencia a algo que se puede modelar fácilmente; y también a algo vivo, con gran fuerza expresiva





El cerebro, si bien dista mucho de ser fácil de modelar a nuestro antojo, sí está, en efecto, continuamente modelándose, reaccionando e interaccionando con toda la información que le llega y genera; y si alguna cualidad tiene nuestro cerebro es precisamente su capacidad de expresión, de proyectarse hacia el exterior.

Por tanto, podría entenderse que ser plástico es la propia forma de ser del cerebro, y sería la manera que tenemos de hablar de su capacidad para ser influenciado por la experiencia y de adaptarse

De lo anterior se infiere la importancia de todo aquello que conforme la experiencia a la que se expone el cerebro por medio de su prolongación en el mundo: el cuerpo, que en realidad no sería más que la forma que tiene el cerebro de extenderse en el espacio para así poder alcanzar y aprehender lo que le rodea por medio de los sentidos, incluyendo tal vez como uno de los sentidos más importantes el de la propiocepción, que resumiendo podemos definir como el conjunto de informaciones que músculos y articulaciones envían al cerebro informándole de todo aquello relacionado con la postura, el movimiento, etc.

Y es importante tener en cuenta también, que esta experiencia estará formada no solo por la presencia de determinados estímulos, sino también por la posible ausencia de otros. En el caso de la motricidad, cuando los niños están privados o limitados en su potencial motor, el uso de técnicas que sean capaces de provocar movimientos coordinados e incitar a la participación voluntaria dentro de programas adecuados de movimiento es fundamental para el enriquecimiento de su experiencia corporal.

Por otro lado, la experiencia, que se va a producir en un espacio y un tiempo concretos sólo puede tener influencia cuando existan en el propio sujeto las condiciones adecuadas para que esto ocurra, es decir, cuando encuentre en él fundamentos para interactuar. De tal forma que hay muchas informaciones en el medio que no van a provocar ningún cambio en nuestro cerebro, ya sea porque nuestros sentidos no pueden captarlas o porque el cerebro sobre el que inciden no está preparado para responder a ellas, de ahí que sea necesario encontrar y exponer a los sujetos a las informaciones más adecuadas para que se conviertan en estímulos. Lo que hoy no es un estímulo lo podrá ser más tarde, y viceversa.

Así, es el niño el que aprende, siendo en realidad el único maestro de su aprendizaje, y lo hace además en función de lo que ya sabe. Pero el entorno determinará aquello que aprende, haciéndolo de diversas formas, algunas espontáneas y otras asociadas a situaciones pedagógicas, ya sea a través de modelos o a través de situaciones de inestabilidad a las que el niño debe responder y adaptarse.



Tanto la actividad cerebral provocada por estímulos externos como la actividad espontánea son esenciales para estimular y guiar el proceso de desarrollo de las conexiones entre las neuronas (sinapsis). Esta sensibilidad a la influencia ambiental es especialmente importante durante los llamados períodos críticos del desarrollo, de elevada plasticidad, que permiten la formación y consolidación estructural de las conexiones neuronales.

El período posnatal temprano y la infancia son tiempos de oportunidad para modelar la estructura cerebral; pero, del mismo modo, también representan períodos de gran vulnerabilidad para alterar el desarrollo normal. Así, la experiencia puede modificar la estructura y función tanto en dirección positiva (facilitando una adaptación favorable) como negativa (dificultándola o impidiéndola).

De la misma manera, cuando existe una lesión cerebral, esa misma naturaleza plástica del cerebro permite un cierto grado de reestructuración y de reorganización, pudiendo adaptarse incluso tiempo después de una lesión. Pero…

¿Qué influye en la plasticidad cerebral?

Son varios los factores que van a condicionar la posibilidad de recuperación tras una lesión, reteniendo la importancia de dos nociones: 

  • la de la región cerebral involucrada, de tal manera que perturbaciones en un área específica del cerebro darán lugar a un déficit específico (un único foco de lesión o varios, extensión, afectación de uno o de los dos hemisferios, …)
  • y la noción de período crítico, ya que cada región cerebral tiene un programa de desarrollo particular.


También influirán la predisposición genética y la interacción del programa genético individual y de los factores socio-ambientales

Los conocimientos actuales nos invitan a pensar que, si un cerebro está llamado a lesionarse, es mejor que sea lo más pronto posible, que la lesión sea lo más limitada posible, que solo ocurra en un lado del cerebro, que la persona esté acompañada por una familia que la apoye inmensamente y que viva cerca de un muy buen hospital. Y especialmente hay un elemento fundamental: la precocidad de la intervención.

Sin embargo, y desafortunadamente, el cerebro, mientras trata de adaptarse, a veces se daña, lo que da lugar a consecuencias negativas en lugar de positivas.

En el contexto posterior a la lesión en edades perinatales, la plasticidad tiene un doble propósito: compensar la función perdida, y permitir que el cerebro lesionado continúe desarrollándose lo más normalmente posible. 




















Lo que generalmente hace la rehabilitación, a través de los ejercicios, es enriquecer el entorno del niño, ya que, aunque parte de la recuperación es espontánea, otra parte, como hemos visto, es el resultado de la experiencia, incluidas determinadas intervenciones como la terapia física, lo que puede ayudar a mejorar o activar los cambios en la estructura y función del cerebro.

La plasticidad cerebral, referida como la capacidad de cambiar estructura y función, es un hecho incuestionable cuyos mecanismos son muy bien conocidos a nivel experimental, en especial por lo que hace referencia a cambios celulares. Queda claro que la experiencia produce múltiples y disociables cambios en el cerebro. Sin embargo, los mecanismos que rigen la reorganización en los niños tras lesión cerebral distan mucho de ser conocidos.

El reto será poder modular de la mejor manera posible esta plasticidad. 



Daniel A. Ortega Asencio
Fisioterapeuta
CIVET

viernes, 21 de diciembre de 2018

A sus majestades los reyes...


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Queridos Reyes Magos:
Llevo unos años observando que en vuestra lista “top ten”, se encuentran mayormente aparatos tecnológicos como, móviles, tabletas, ordenadores, videoconsolas, drones… Así que he pensado en haceros una lista con juguetes mucho más originales, para todas las edades. Por favor, dejad al menos uno de estos en cada casa.

Para todas las edades…
Libros, los grandes olvidados. A los más peques se los pueden leer los papás fomentando la lectura compartida, y por tanto, la atención conjunta, estimulando la percepción auditiva y el mantenimiento atencional. Conforme van creciendo pueden ir sumergiéndose ellos mismos en la lectura, pues hay libros adaptados a todas las edades.

Mediante la lectura, se hacen relaciones de causa y significado, imaginando posibles alternativas que pueden surgir de un hecho concreto. Se enriquece el vocabulario y la expresión y se desarrolla la imaginación.

Para bebés…
Con este tipo de juguetes los bebés tendrán la oportunidad de explorar, sentir diferentes texturas, manipular y desarrollar habilidades motoras, perceptivas y espaciales, entre otras.

Instrumentos musicales y juguetes que representen objetos reales, para estimular la funcionalidad de objetos y la adquisición de conceptos.

Juguetes causa- efecto, con ellos los más pequeños aprenden que sus actos tienen una consecuencia y fomentan la anticipación.

Juguetes que emitan sonidos y movimientos para que los bebés aprendan a imitarlos y desarrollar de este modo el aprendizaje por observación.

Para niños de 3 años en adelante…
Juguetes que desarrollen la asociación de conceptos, formas, colores, clasificación…. y juegos que estimulen las secuencias de movimientos organizados y la coordinación óculo-manual.


Triciclos, patinetes, patines… para desarrollar la motricidad gruesa, el equilibrio, la coordinación y lo mejor de todo ¡hay que usarlos en el exterior!

Juguetes de construcción, para estimular la planificación, la creación de imágenes mentales, las habilidades espaciales y el control del impulso, pues requieren de precisión. También favorecen el aprender del error y la búsqueda de alternativas.

Puzles y rompecabezas, que fomentan el desarrollo del razonamiento lógico, de habilidades espaciales y perceptivas, la flexibilidad cognitiva, entre otras muchas funciones cerebrales.

Por último, he de recordaos que los juegos de roles como muñecas/os, cocinitas, talleres… nunca pasan de moda y ayudan a los peques a desarrollar el juego simbólico y algo muy muy importante que parece que se está perdiendo en estas nuevas generaciones, LA IMAGINACIÓN. Aún tengo esperanza y espero que el día 6 de enero haya niños que estén más ilusionados jugando con las cajas y envoltorios que con lo que contienen.

Y como sé que este año le vais a traer a todos los papás un poco más de tiempo para jugar con sus hijos, aquí os dejo algunos juegos de mesa para toda la familia:


P.D: no olvidaos de traer ilusión, esperanza y mucha fuerza, pues son el motor de nuestras vidas.
                                                                                                              Con Cariño,
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        
                                                               María Ortiz Rodríguez.
Neuropsicóloga CIVET. 

jueves, 15 de noviembre de 2018

¿TE PREOCUPA QUE TU HIJO BABEE DE MANERA EXCESIVA?

Durante el primer año de vida es frecuente y totalmente normal que los niños babeen tanto de día como de noche, ya que es una acción normal que corresponde a la aparición de la dentición y que se irá atenuando a medida que el niño se acerque a los dos años. Durante este tiempo, la saliva excesiva tendrá un papel protector calmando y curando las encías contra las rozaduras provocadas por los dientes que están empezando a salir. El babeo incontrolado del bebé puede deberse a la falta de control de la cabeza y el tronco al tragar de forma adecuada. Pero si esta costumbre se mantiene por más tiempo es posible que tengamos que preguntarnos ¿por qué mi hijo sigue babeando tanto?, ¿qué podemos hacer en estos casos? 


Una vez pasada la etapa de la dentición en los niños, cuando la saliva rebosa más allá de sus labios, se le escapa de la boca de manera involuntaria, con bastante frecuencia y es incapaz de controlarla, lo llamamos sialorrea. Por otro lado, el babeo incontrolado provoca problemas en la alimentación y en el lenguaje oral. 

  • ¿Por qué se produce el babeo excesivo en niños o niñas una vez pasado la etapa de la dentición? 
La etiología de esta situación se debe a varias causas que son las siguientes: el babeo puede estar asociado a parálisis cerebral infantil, discapacidad intelectual, distrofia muscular, hipotonía y/o respiración bucal. 


- Una de ellas es que el niño o niña presente un sellado labial incompleto (el niño o niña no cierra los labios en su totalidad y se produce el escape de saliva). Los niños y niñas con problemas en el babeo, suelen tener la boca abierta. 



- El niño puede presentar los laterales de la lengua sobre la arcada dentaria inferior haciendo más fácil la salida de saliva.



- También puede ocurrir que presente dificultades para realizar movimientos con sus labios, lengua, mandíbula (puede ser síntoma de otras alteraciones relacionadas como la deglución atípica, en la cual ya os hablamos de ello en otro post anterior).



- Además de todo lo expuesto anteriormente puede ser debido a alteraciones orgánicas, problemas de sensibilidad, tono muscular, distrofia muscular, hipotonía y/o respiración bucal. Pero sin lugar a dudas, hay ciertas patologías donde la Sialorrea está más presente, como por ejemplo pacientes de Parálisis cerebral, pacientes con algún síndrome o niños con lesiones del nervio facial.


  • ¿Qué factores se relacionan con el babeo en niños?

El problema no es tanto la cantidad de saliva producida como incapacidad para retenerla y tragarla debido a factores como: 



- Falta de control de la cabeza y el tronco. 
- Boca abierta permanentemente (por respiración bucal y/o maloclusión dental). 
- Escaso control y tono labial. 
- Dificultades en la movilidad lingual. 
- Macroglosia 
- Problemas de deglución (ineficaz o poco frecuente) 
- Debe haber estabilidad de las mandíbulas y que los labios permanezcan sellados. 
- Incoordinación de la lengua para tragar. 
- Que el niño o niña presente sensibilidad alrededor de la boca que no provoca el reflejo de deglución. 

  •  ¿Qué tipo de estrategias ayudan a los niños a controlar el babeo? 

- Recuérdale a tu hijo o hija que debe cerrar la boca y tragar la saliva. Le ayudará a darse cuenta de la necesidad de tragar. 
- Desde casa podéis reforzar la musculatura de los labios utilizando una pajita para beber líquidos y también bebidas espesas (como helados o batidos). Esta tarea le ayudará a practicar y ejercitarse en absorber y tragar. 
- Colócale a tu hijo o hija una pequeña cantidad de gelatina seca, una cucharadita de natillas o un trocito de manzana entre el labio inferior y los dientes para que se lo saque de allí, lo mastique y lo trague. Contribuirá a que mejore el tono muscular y se incremente la sensibilidad en esa zona de la boca. Ponle en los labios crema de chocolate (Nocilla o Nutella), nata o crema de cacahuete y anímalo a lamerla. Fortalecerá la musculatura dentro y fuera de la boca. 
- Podéis jugar con vuestros hijos e hijas soplando pelotas de pin-pon o de algodón encima de una mesa, soplar para que haga pompas de jabón, soplar pitos y silbato y cualquier otro ejercicio que mejore la movilidad de los músculos de la boca, labios y lengua. 
- Un aspecto muy importante que hay que realizar desde casa es comer alimentos con diferentes temperaturas, sabores y texturas para que aumente la estimulación sensorial dentro de la boca (como un helado o una sopa tibia). Además de ello comer bocadillos para que la masticación se ejercite.


- Masajea la boca de tu hijo antes de comer para ayudarle a mejorar las sensaciones dentro y fuera de la boca. 

  • ¿Qué tipo de tratamiento se debería realizar para corregir el babeo?

La intervención varía de un niño a otro. En muchos casos, y dependiendo de factores como la etiología y la severidad, no hay un tratamiento totalmente efectivo y suelen combinarse varios. Es importante recalcar que tanto la motivación como la capacidad cognitiva del niño influyen en la intervención. Entre los diferentes tratamientos encontramos los siguientes: 



- Tratamiento logopédico: El trabajo se centra en los órganos bucofonatorios y en las funciones orofaciales (succión, respiración, masticación y/o deglución). Para ello aplicaremos diferentes técnicas y ejercicios como son los siguientes: 



          1. Control postural y cefálico 
          2. Intervención en las funciones orofaciales 
          3. Ejercicios de motricidad y tonicidad 
          4. Técnicas para mejorar la sensibilidad oral 



- Tratamiento ortodóncico: Está indicado en los casos en los que hay maloclusión dental. 



- Abordaje conductual: Enseñaremos al niño a reconocer la sensación de humedad y/o a que sea capaz de bien tragar más frecuentemente o bien limpiarse la saliva del labio o de la barbilla. Podemos utilizar diversas técnicas y materiales para ello. Hablamos de: refuerzos, recordatorios orales, recordatorios visuales (pegatinas, gestos, etc.). Es necesario programar los momentos en los que esta tarea se va a llevar a cabo (durante todo el día, en horas determinadas, etc.) y los lugares (en casa, colegio, etc.) puesto que esta tarea conlleva que el adulto esté pendiente del niño en todo momento. 



- Tratamientos médicos: Utilizar fármacos, aplicación de toxina botulínica en las glándulas salivales, tratamiento quirúrgico. 



Para terminar recuerda que todos los niños y niñas son diferentes y algunos babean más que otros. Si te inquieta el babeo excesivo de tu hijo o hija, consulta al logopeda, este profesional te aconsejará en el tratamiento adecuado que haya que realizar, ya que un niño o niña que presente babeo excesivo presentará dificultades tanto en el aspecto físico, en el plano educativo y en el plano psicosocial. 






Loreto Delgado
Logopeda
CIVET

miércoles, 17 de octubre de 2018

CONOCIENDO EL ALZHEIMER

Recientemente ha sido el día mundial del Alzheimer (21 de septiembre), un intento por concienciar y, en cierto modo, recordar al mundo en general la existencia de esta enfermedad que provoca importantes alteraciones en la esfera cognitiva de la persona, reduciendo su capacidad funcional y su autonomía. Este es nuestro pequeño granito de arena a esa concienciación: Comenzar por recordar que esta enfermedad existe todos los días del año, más allá de los días conmemorativos y, de camino, tratar de responder a algunas preguntas que pueden ser de vuestro interés:

¿Por qué es tan difícil de detectar el Alzheimer?

Cuando oímos hablar de los retos que presenta esta enfermedad, uno de ellos es la detección temprana de la misma. ¿Cuál es el problema? Que en sus inicios muchos signos que son de alarma pueden solaparse con los cambios que normalmente se esperan ocurran por un envejecimiento normal.


Nuestro cerebro está en constante evolución desde que nacemos, y la etapa adulta también tiene esos cambios. En muchos casos resulta normal que se reduzca la velocidad para procesar información, cueste más evocar palabras o recuerdos y realizar tareas que tenga mucha carga cognitiva. Conforme más avanza la enfermedad emergen signos mucho más específicos que no entran tanto en lo esperable por la edad, como la dificultad para crear nuevos recuerdos, pérdidas de memoria autobiográfica, desorientación espacial y temporal e incluso problemas para reconocer el significado de las palabras. 

Otro gran problema lo suponen otro tipo de enfermedades que pueden ser similares al Alzheimer en cuanto a sus inicios pero que tienen un curso diferente, por lo que es necesaria una adecuada valoración neuropsicológica para determinar si el cuadro ante el que nos encontramos corresponde o no con ese tipo de enfermedad. 

¿Por qué resulta importante esa detección temprana?

La clave la encontramos en el tratamiento que se puede emplear para tratar de reducir la velocidad de avance de la enfermedad. Como se sabe, está evoluciona afectando de manera gradual a muchos dominios cognitivos diferentes, y una estimulación cognitiva puede ayudar a reducir su velocidad de avance y mantener el mayor tiempo posible de autonomía y, por extensión, de calidad de vida. De igual manera, existen fármacos que pueden ayudar a retrasar este avance.

La estimulación cognitiva viene a ser realizada por un neuropsicólogo que a través de una valoración neuropsicológica puede determinar que alteraciones están presentes y en qué grado, para así ajustar el tratamiento a esa persona, sus problemas y su situación, forma de maximizar el efecto del mismo. 

¿Podemos hacer algo por evitarlo?

Otra de las grandes incógnitas que se sigue tratando de responder es si se puede evitar el padecer esa enfermedad. Si bien hay un claro componente genético, el estilo de vida puede ser clave para retrasar cualquier manifestación de la misma.

Existen muchos estudios que relacionan un estilo de vida activo y una alimentación saludable con el retraso en la aparición de la enfermedad, lo que nos permite disfrutar de más años de calidad de vida y de autonomía. La idea es que ese estilo de vida y esa alimentación nos permiten generar una reserva cognitiva que va a provocar que nuestro cerebro se vuelva más eficiente y compense mejor los cambios negativos que provoca la edad en general, y esta enfermedad en particular.




La realización de actividades que son estimulantes a nivel cognitivo puede ayudar a que nos mantengamos cerebralmente sanos más tiempo 

Por tanto, el objetivo está en desarrollar esta reserva cognitiva. Por lo que se sabe hasta el momento, realizar actividades que suponga un esfuerzo cognitivo y resulten novedosas para nosotros, pueden fomentar el desarrollo de esta reserva, y ayudarnos a reducir estos cambios cognitivos y sus repercusiones.

¿Qué hacer si tengo dudas de su existencia?

En caso de tener dudas sobre la posible existencia de la enfermedad, es importante ponerse en contacto con un servicio de neurología (sea público o privado) y solicitar las pruebas que se emplean de manera habitual para su diagnóstico, así como contactar con un neuropsicólogo para que haga un estudio sobre el caso, posibles causas de las signos observados y definir correctamente las alteraciones que se presentan, lo cual permitirá encontrar el tratamiento adecuado si este se precisa.





Aarón Fernández Del Olmo
Neuropsicólogo Clínico
CIVET

lunes, 25 de junio de 2018

MIDIENDO LA INTELIGENCIA...

No existe una definición consensuada para el término inteligencia, creo que hay tantas definiciones como teóricos que la estudian. Entonces, ¿Podemos medir algo que ni siquiera somos capaces de definir unitariamente?, pues algunos piensan que sí…

Parece que para el término altas capacidades sí se ha establecido una definición y clasificación.  La alta capacidad intelectual se puede expresar como:
  • Superdotación: capacidad intelectual global por encima del percentil 75 en todos los ámbitos de la inteligencia.
  • Talento: alta puntuación en una o varias aptitudes intelectuales, pero no en todas. Se clasifica en:
    • Talento simplepuntúa en PC 95 en un ámbito especifico, por ejemplo, talento verbal.
    • Talentos múltiples: puntúa PC 85 en dos ámbitos, por ejemplo, creatividad más verbal.
    • Talento complejola combinación de más de dos aptitudes puntúa en el PC 80. Se dividen a su vez en: talento académico (combinación de razonamiento verbal+ lógico+ memorial); talento figurativo (razonamiento lógico+ espacial); talento figurativo artístico (talento figurativo + creatividad).

Esta clasificación hace referencia a la teoría de Howard Gardner, quien postulaba que existían diferentes inteligencias, inteligencia lingüística, musical, lógica-matemática, espacial, corporal-kinestésica, interpersonal y naturalista y que la buena habilidad en una de ellas no implica necesariamente una gran habilidad en las demás.   
Otras clasificaciones añaden a la anterior: precoces, prodigio, genio y eminencia.
A raíz de todo esto me surgen algunas dudas, ¿si no hemos definido aún unitariamente el término de inteligencia cómo es que se ha establecido ya una clasificación?, por otro lado ¿en lugar de hablar de diferentes inteligencias no sería mejor hablar de aptitudes o características de una única inteligencia?, ¿altas capacidades es sinónimo de inteligencia? ¿un percentil X es sinónimo de inteligencia.

Considero que tener un gran talento musical, por ejemplo, no es sinónimo de inteligencia, únicamente tienes una gran habilidad en ese ámbito específico.Al igual que alguien puede tener una gran habilidad para el baile. En mi opinión la clasificación de inteligencias múltiplesda lugar a confusióne inevitablemente se piensa que una persona con altas capacidades, aunque solo sea con un talento simple -cosa que en el habla cotidiana no se suele especificar-  es muy inteligente y para mí la inteligencia es algo mas que una gran habilidad especifica.
Aunque creo que la inteligencia es un conjunto de aptitudes, tampoco afirmaría que una persona con talento complejo es una persona muy inteligente… ¿por qué?
Porque esa clasificación está basada en diferentes aptitudes que no son las que yo considero que debería tener una persona inteligente, o al menos no son las únicas, y porque estas aptitudes son medidas mediante una determinada puntuación numérica de un test psicométrico, una Escala de Inteligencia que, bajo mi punto de vista, tiene cinco problemas principales.
  1. Está dividida en subpruebas, que según dicen los manuales miden X tipo de habilidad o función cognitiva, algo que es falso puesto que es imposible medir una única función ya que las funciones cognitivas están interrelacionadas. Ponemos en marcha muchas funciones cognitivas para realizar una tarea, puede ser que una determinada tarea tenga mayor carga cognitiva de una determinada función, pero justamente la mayoría de las subpruebas de estos test, bajo mi punto de vista, suelen carecer de esta especificidad. Así que, lo único que nos dice que una persona saque una alta puntuación en una de esas subpruebas es que esa persona tiene un alto rendimiento y habilidad para hacer esa tarea, pero de ahí a extrapolarlo y afirmar que la persona posee un alto razonamiento lógico por sacar un alto percentil en matrices...
  2. Estas escalas están muy influenciadas por el nivel cultural y académico, y el resultado de éstas depende en gran parte de ello. Siendo así, una persona que vive en una tribu africana, por ejemplo, que no puede hacer el test porque no tiene esos requisitos culturales y académicos que se solicitan, ¿no puede ser una persona inteligente?, ¿cómo medimos entonces la inteligencia de esas personas? En el caso en el que se pudiera medir la inteligencia algún día, que lo dudo, esta medición tendría que ser UNIVERSAL. Obviamente, claro que considero importante el nivel académico y cultural de una persona, pero creo que eso son EXTRAS que potencian la inteligencia. Lo explicaré con el símil de un coche. Lo más importante de un coche ¿qué es?: el motor y sus sistemas auxiliares (lo que hay bajo el capo, básicamente). La dirección asistida agiliza la conducción; el ABS aporta seguridad a la conducción; la cámara de estacionamiento facilita el aparcamiento, pero… ¿son necesarios para conducir? – NO-. Únicamente son extras. ¿Y cuál es la función más importante de esos extras? - Su UTILIDAD. - Esa utilidad viene determinada por el contexto. Para continuar con el símil, a un coche que se mueva por un contexto rural le será más útil una bola de enganche para poder usar un remolque que la cámara de estacionamiento. En una tribu africana será más útil saber cazar que saber leer, por ejemplo. 
  3. No tienen en cuenta el procedimiento de la tarea, el cómo has llegado a esa respuesta; únicamente se basan en el resultado. Es como esos profesores corrigiendo exámenes de matemáticas, donde en un problema en el que debes de realizar varios procedimientos y fórmulas bastantes largas con muchas operaciones matemáticas, te equivocas en el signo numérico al final por un despiste atencional y te puntúan con un cero, porque ellos solo se basan en el resultado final y no tienen en cuenta todos los procedimientos anteriores aún estando realizados de forma correcta. Un poco injusto ¿verdad?
  4. Las subpruebas son “tareas de laboratorio”,ninguna de ellas son reflejos de tareas o retos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día. Conozco a muchas personas a las que considero muy inteligentes, capaces de desenvolverse con éxito en su vida y seguramente no puntúen muy alto en algunas de esas subpruebas. 
  5. Los que evalúan y corrigen esas escalas son PERSONAS, esto quiere decir que el resultado es SUBJETIVO. El estado emocional del examinador, su cansancio, su nivel atencional, sus conocimientos en las distintas subpruebas, sus conocimientos en las funciones cognitivas, su experiencia en ese tipo de evaluación… todo eso puede influir en el resultado y la posterior interpretación de la valoración.  
Es como el rendimiento académico, ¿la nota de un examen refleja realmente lo que el alumno sabe de una determinada materia? – No -. Es por ello por lo que existen las evaluaciones continuas, que resulta que se dan en las materias que se suponen que tienen más peso (lengua, segundo idioma, matemáticas…). Entonces… ¿cómo pretendemos que la puntuación de una determinada escala refleje la inteligencia de una persona?
Dejemos de intentar cuantificarlo todo, porque siempre que cuantificamos nos encontramos con dos extremos, el superior y el inferior; así que por favor vamos a dejar de clasificar y limitar a las personas con la etiqueta de “altas capacidades”, que posee muchas connotaciones positivas o, por el contrario, con otras tan devastadoras como “retraso mental profundo”, que a día de hoy la sigo oyendo con más frecuencia de lo deseado.

Continuará…

María Ortiz Rodríguez
Neuropsicóloga
CIVET




miércoles, 16 de mayo de 2018

CHUPETE Y BIBÉRON: ¿Cuándo y porque tenemos que despedirnos de ellos?


Chupete si, chupete no¿Cuáles son sus beneficios? ¿Qué daños puede provocar si se convierte en un hábito? 


¿Para qué sirve el chupete?

No cabe duda de que el chupete tiene grandes beneficios: permite al bebé una succión no nutritiva, un automatismo innato que tiene un efecto consolador, relaja al niño y lo calma en los momentos de malestar y de llanto. 
Además, se ha demostrado que el uso del chupete:
  • reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante;
  • en los niños prematuros les ayuda a desarrollar las habilidades de succión todavía débiles. 

Es aconsejable introducir el chupete solo después de las primeras semanas de vida, cuando la lactancia materna esté bien establecida.  

¿Cómo elegir el chupete adecuado?

Actualmente existen muchos tipos de chupetes diferentes, por lo tanto, recomendamos a los padres que elijan un chupete adecuado.  
Se prefiere, por ejemplo, la tetina anatómica con respecto a la tetina fisiológica, porque se adapta al paladar del bebé de una forma natural y permite una menor obstrucción entre las arcadas dentarias. En cambio, es mejor evitar la tetina redonda ya que conlleva mayormente a desarrollar un paladar alto y estrecho.  
A pesar de eso, si el uso del chupete persiste hasta los 3/4 años, todos los chupetes son dañinos.  

Chupete con tetina redonda: NO adecuado
Chupete con tetina atómica recomendado
Chupete con tetina fisiológica






¿Cuándo hay que dejar de usar el chupete? 

Sobre los 6/7 meses empezamos poco a poco a sustituir la lactancia materna por otros nuevos alimentos, como por ejemplo las papillas, los cereales y las frutas. Es aquí cuando el bebé empieza a desarrollar las habilidades masticatorias. 
Desde este momento el niño ya no necesita succionar; es más, debe empezar a experimentar esquemas motores orales más maduros. Por lo tanto, a partir de esa edad se puede abandonar el chupete. Es importante que su uso no persista más allá de los 2 años. 
Muchas veces se sigue usando el chupete más allá “solo para quedarse dormido” y en muchas ocasiones manteniendo el hábito de tomar leche en biberón “Porque es más rápido”, “porque se lo toma mejor”. Sin embargo, es muy importante retirar el chupete ya que puede conllevar varias consecuencias. 

¿Qué daños puede provocar el uso prolongado del chupete y biberón?

Hablando del chupete, como del biberón, tres son las caracteristicas fundamentales que tenemos que tener en consideración:
  • la frecuencia de su uso (cuanto a menudo lo usa el niño)
  • la duración (durante cuanto tiempo lo usa),
  • la intensidad (como es la succión en término de fuerza). 

Todo lo que se introduce en la boca de nuestro pequeño altera sus estructuras orales; por lo tanto el uso prolongado, intenso y constante de estos auxilios va a alterar la postura lingual. 
Si el niño usa el chupete o biberón, además de desarrollar esquemas motores orales maduros, su lengua sigue siendo estimulada a realizar un movimiento infantil. La lengua adoptará una postura no fisiologica, colocada en el suelo de la boca, con la posibilidad de desarrollar un paladar estrecho o alto y alteraciones en la oclusión dental. Asimismo, como el paladar también es el suelo de la nariz, un paladar estrecho reduce el espacio, perjudicando la respiración nasal y un tono labial adecuado. 
Otra característica que se suele observar es la alteración en el habla (dislalias), ya que cualquier alteración muscular o deformación de estructuras orofaciales contribuirá a una mayor dificultad a la hora de articular de forma precisa los distintos sonidos.
Resumiendo, las características que podéis observar en vuestro niño, si usa o ha usado el chupete o biberón más allá de la edad recomendada son:

Mordida Abierta 



Respiración bucal


Paladar estrecho y/o alto
Deglución atípi


¿Cómo quitar el chupete?

Cuando el niño crece va desarrollando nuevas habilidades comunicativas y socio-emocionales y puede encontrar consuelo a través de maneras más maduras: como darle mimos, leerle un cuento, cantarle una canción u con otras actividades que al niño le gusten. 
Es aconsejable retirar el chupete en períodos de tranquilidad para el niño, de manera gradual, evitando tomar medidas drásticas. Os recomendamos la lectura de algunos cuentos para acompañar al niño a abandonar el uso del chupete.


Queridos padres, si estáis intentando retirar el chupete a vuestro pequeño y teneís algunas dudas o si leyendo las caracteristicas de un uso prolonagado del chupete habéis pensado en vuestro niño y deseáis tener mayor información, no dudéis en consultarnos. 


Marika Cherubin
Logopeda
CIVET