martes, 30 de mayo de 2017

Cómo la meditación puede cambiar la forma de nuestro cerebro

Os dejamos este vídeo seleccionado y recomendado por nuestra psicóloga sobre los efectos que puede tener la meditación en nuestro cerebro



El video corresponde a una conferencia de la Dra. Sara Lazar y lo podéis encontrar en youtube.

¡Esperamos que os guste!

martes, 23 de mayo de 2017

SÓLO PUEDO HACERLO YO, PERO SOLO NO PUEDO

Yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo. 
Juntos podemos hacer grandes cosas.
Madre Teresa de Calcuta

Hay quien me dijo en alguna ocasión que veo muy limitada la labor que los fisioterapeutas podemos hacer con los niños con dificultades en su desarrollo... pero creo que mi visión es justamente la contraria. Podemos actuar sobre gran variedad de campos, solo que intento mirarnos dentro del conjunto global de atenciones que recibe el niño. Y en ese contexto, a la hora de enfocar qué puedo hacer por un chico en concreto creo que no está de más que me plantee varias cuestiones:

1.- ¿En qué puedo ayudarle y cómo puedo hacerlo?, y
2.- ¿Qué puedo hacer por él que otro no pueda?

Después de más de veinte años (¡¿yaaa?!) dedicados a trabajar en el ámbito de la discapacidad y muy especialmente en el de la parálisis cerebral uno, por muy torpe que sea, aprende y se da cuenta de cosas, o al menos eso creo… eso espero…


La primera de ellas es que la formación que recibimos los que estudiamos cuando debutaban las escuelas de fisioterapia, allá por los maravillosos años noventa, dejaba mucho que desear…

Pero aquella falta de una formación idónea y profunda en ámbitos como éste de la parálisis cerebral no era difícil de encontrar no ya sólo  en el campo específico de la fisioterapia, sino por lo que he podido ir encontrando a lo largo de los años, en cualquier campo relacionado, sea cual sea el epígrafe de los estudios realizados: licenciados, doctores, diplomados, graduados,… e incluyo el vasto campo de las eminencias con las que a lo largo de mi carrera profesional he tenido la suerte de compartir opiniones, discusiones, tropiezos…

La segunda es que en estas circunstancias el aprendizaje, como creo que no debe ser de otra manera, se basa en la inquietud personal, en la suerte de buscar hasta encontrar maestros adecuados, en investigar y probar, probar muchas cosas, algunas de las cuales mostraron enseguida que no servían para mucho, en entender que a veces nuestros mejores maestros son los propios niños… De esta forma a lo largo del tiempo se descubre, se encuentra, se construye aquella forma de trabajo que más sintoniza con uno mismo y que le permite disfrutar del día a día.

La tercera es que creo que es también importante encontrar el lugar que ocupa cada cual dentro del grupo de agentes que trabaja habitualmente con el niño. Me gustaría poder usar otra palabra que nos suene mejor que esta de agentes para incluir a los que actuamos sobre el niño, como por ejemplo Equipo, Pero no creo que haga justicia en términos generales a la realidad, y no por nada, sino porque formar un equipo y trabajar en equipo no es lo mismo. Esa confluencia precisa de algo más que vestir la misma camiseta (y me refiero con esto y de manera metafórica a la camiseta del niño). Trabajar en equipo precisa también no sólo de una predisposición que en efecto muchos profesionales manifiestan, sino también de recursos, de tiempo, de espacios para la puesta en común, etc. aspectos estos que no siempre están disponibles. Y por si queda un poco lejos, allá arriba en el párrafo, recalco y subrayo lo de habitualmente.

Madres, padres, profesores, auxiliares, pedagogos, psicólogos, neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, logopedas, fisioterapeutas,… todos podemos y debemos aportar nuestra visión, nuestra formación, nuestra imaginación a la hora de encontrar caminos para el desarrollo del niño, vías para superar lo superable, de intentar que las expectativas que están por confirmarse no nos impidan vivir lo actual.

Sin embargo, un aspecto que me he encontrado con demasiada frecuencia ha sido el corporativismo de las diferentes profesiones, incluida la mía por supuesto, y una defensa de la importancia de lo particular por encima de aquello que lo trasciende y lo engloba. La aparición de nuevas titulaciones en los últimos veinte años a veces provoca luchas entre los distintos profesionales acerca de quién debe trabajar con tal o cual niño y quién está capacitado para hacerlo… para luego encontrarnos que varios profesionales acaban por hacer lo mismo, duplicando el trabajo, desaprovechando los recursos sin tener en cuenta que, la motivación, la energía, lo económico y el tiempo, terminan por agotarse.

A la primera pregunta que me hacía, en qué puedo ayudar al niño, puede haber, precisamente porque entiendo que nuestra profesión puede ofrecerlas, una gran cantidad de respuestas en función de muchos factores: las características del niño, la formación específica en diferentes técnicas que tenga cada cual, el enfoque que se emplee de manera primordial, ya sea preventivo, rehabilitador, paliativo; los recursos con los que cuenta la familia, no sólo económicos, sino también las posibilidades de asistir a tratamientos, el grado de concienciación, de implicación, etc.

La segunda pregunta no sólo complementa a la primera sino que en realidad es la que en mi opinión va a dotarla de sentido porque, partiendo del reconocimiento no sólo de mis capacidades sino también de la labor que pueden estar haciendo o que puedan hacer otros agentes que también actúan con el niño, esta cuestión nos ayuda a realizar una poda en esa gran cantidad de respuestas que encontraba a la primera pregunta, y a desechar determinadas actividades u objetivos que pueden ser fácilmente o mejor abordados en otros contextos o por otras personas.

Significa esto que si no elijo bien puedo estar planteando acciones, actividades, objetivos que ya están siendo atendidos, mientras que aquellos a los que otros profesionales no pueden llegar o no pueden plantear y que el niño puede igualmente necesitar, podrían quedarse sin abordar por quien verdaderamente puede hacerlo. Así, aunque debo tener claro que uno solo no puede abordar todas las necesidades,  hay determinados aspectos de la atención que precisan determinados niños con dificultades en su desarrollo que sólo uno puede abordar.



Por eso, cuando los agentes no formamos un equipo real, disgregados por diferentes centros, obstaculizados por la falta de recursos, por no contar con canales de comunicación eficaces, etc. se vuelve importante la labor de adhesivo, de contacto, de intercambio que pueden facilitar los padres, las familias, que se convierten en fuente de informaciones, de preguntas, de dudas que se plantean, observadores de lo que hacen unos y otros, un impulso más, otro, que nos ayudará a estar más cerca de poder llegar a trabajar como verdaderos equipos.





Daniel Ortega Asencio
Fisioterapeuta
CIVET 

martes, 16 de mayo de 2017

TDA/H: UN TRASTORNO COMPLEJO Y DESCONOCIDO.


Este es el primero de una serie de post que desde el área de neuropsicología de CIVET os iremos presentando sobre este trastorno tan “famoso”, pero tan desconocido a la vez. Mi objetivo principal es ayudar a pacientes y familiares a aclarar los grandes interrogantes que rodean al diagnóstico del TDA/H (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

Vamos a comenzar por intentar contestar algunas de las preguntas que suelen hacerme en consulta.

¿Qué es el TDA/H?

De forma personal, no me gusta explicarlo como una enfermedad y/o patología, sino como una forma de funcionamiento cerebral, con esto intento explicar que el cerebro de estos pacientes tiene una forma específica de responder a las demandas de los estímulos que lo rodean. No me gusta plantearlo como una enfermedad ya que, en realidad hablamos de personas (sean niños, adolescentes o adultos) sanos medicamente hablando, con un neurodesarrollo “normal” sin presencia de factores de riesgo asociados a una alteración y/o daño neurológico primario (como sería el caso de alteraciones perinatales, daño cerebral sobrevenido, enfermedades genéticas, epilepsia, tumores, trastorno psicótico, etc.), pero que desde siempre han mostrado un patrón peculiar de síntomas en relación al funcionamiento de sus lóbulos frontales, los cuales van evolucionando a lo largo de su desarrollo y afectando de forma significativa varias esferas de la vida diaria de estas personas que lo padecen (rendimientos escolar, conducta, trabajos, relaciones sociales…).



Este patrón de funcionamiento cerebral está caracterizado principalmente por una alteración nuclear en unos procesos cognitivos muy básicos a nivel cerebral que se conocen con el nombre de procesos inhibitorios (los encargados de todo lo que significa control), su objetivo principal es el de controlar las respuestas automáticas y generar respuestas provocadas por la atención y el procesamiento de la información y/o razonamiento. Por lo cual, es considerada una de las principales funciones de nuestro cerebro – como lo sería un director de orquesta en una gran sinfónica- por lo que una alteración en este proceso tan básico puede manifestarse en la vida de los pacientes en esferas diferentes:

A nivel motor, generando hiperactividad.
A nivel cognitivo, generando dificultades para el control y el mantenimiento atencional, memoria de trabajo y otras funciones ejecutivas como capacidad de organización, planificación, previsión, estimación temporal, etc.
A nivel conductual, genera respuestas impulsivas tanto verbales como físicas, llegando en algunas ocasiones a ser consideradas como agresivas, también pueden observarse signos como la dependencia del medio (tener la necesidad de tocar todo lo que se tiene delante) o incapacidad de controlar los estímulos gratificantes.

¿Cómo se realiza el diagnóstico y qué profesional es el que debe hacerlo?

El diagnóstico es un diagnóstico clínico, esto significa que no existen pruebas específicas que sean diagnósticas, pero si son complementarias, es decir, la decisión diagnóstica siempre será responsabilidad del profesional que lo realiza y por lo tanto de su experiencia y criterio clínico.  Para un correcto diagnóstico debemos partir de un exhaustivo análisis del caso, empezando por una historia clínica completa (que nos permita obtener datos de los síntomas y signos de este patrón de funcionamiento cerebral en distintos ambientes del paciente, descartar factores de riesgos neurológico que expliquen la sintomatología frontal y el desarrollo de estos síntomas a lo largo de la vida del paciente).  Desde mi especialidad, realizamos una exploración neuropsicológica que nos permita perfilar el patrón de funcionamiento cerebral y situar la sintomatología dentro del neurodesarrollo normal (estudio que también nos permite observar si hay algún signo que pueda explicar otro tipo de patología neurológica), en este tipo de estudios no son importantes las pruebas neurocognitivas que se administren ni los puntajes obtenidos, lo realmente importante es la obtención del perfil de funcionamiento cerebral con el objetivo de ayudar a la elección de tratamientos tanto farmacológicos como cognitivo/conductuales.

Tomando en cuenta que el diagnóstico es clínico, sólo y exclusivamente debe ser realizado por especialistas sanitarios (los profesionales del campo de la educación pueden ser de mucha utilidad con sus informes de la conducta observada del paciente a nivel escolar y educativo, pero en ningún caso deben realizar este tipo de diagnósticos).

Los especialistas sanitarios que generalmente realizan este diagnóstico suelen ser tanto del campo de la medicina (neurólogo, neuropediátra,  psiquíatra o incluso pediatras de atención primaria) y del campo de la psicología (neuropsicólogos y psicólogos clínicos y/o sanitarios). 

En realidad, no es tan importante el título del especialista sino la experiencia que tenga sobre este trastorno; ya que, al ser un patrón de funcionamiento cerebral mientras más pacientes se observen más se comprende la sintomatología y su evolución. En la mayoría de cuadros de alteración en el funcionamiento cerebral, incluido el TDAH, no podemos quedarnos solo con una visión simplista, es decir, no basta únicamente con el análisis de unos criterios diagnósticos para comprender la complejidad del trastorno.

¿Por qué se dice que el TDA/H no existe, que el problema está en la educación o que es un invento de las casas farmacéuticas?

Para contestar esta pregunta en consulta, generalmente debo respirar profundo y pensar mucho mis palabras…como lo estoy haciendo ahora.

Me considero una persona que apoya a la diversidad de opiniones, pero la falta de objetividad sobre temas tan importantes como la salud, el desarrollo cerebral y el futuro de unos niños, es algo que realmente me molesta, no sólo por la confusión que eso crea a los familiares y pacientes que al leer ese tipo de publicaciones creen que ellos tiene la culpa sobre lo que les pasa (los niños consideran que son tontos o malos y los padres que no saben educar a sus hijos), sino porque da pie a que incluso los profesionales de la salud y la educación se escuden en no brindar apoyo a estos pacientes por el poco conocimiento e interés sobre la patología que tienen, es más fácil creerse ese tipo de noticias que estudiar y formarse sobre algo tan complejo.  
Por suerte actualmente se cuenta con gran variedad de estudios neurocientíficos a gran escala (de muchos y muchos cerebros de sujetos con este diagnóstico), que demuestran no solo los cambios a nivel neuropsicológico o funcional de estos cerebros, sino también las diferencias a nivel estructural y de conexiones cerebrales, lo cual ayuda a comprender mucho más los síntomas y la evolución de los mismos a lo largo de la vida.

A los que sigan dudando les invito a pasar consulta y ver la realidad que viven los pacientes y las familias, pero sobre todo les invito a estudiar y entender el patrón de funcionamiento cerebral. No puede ser falso algo que se repite constantemente de la misma forma, los mismos síntomas, signos neuropsicológicos, consecuencias en la vida diaria, desarrollo… porque si dudamos de este trastorno debemos también replantearnos muchos más…

Los que no lo conocen es porque no lo han visto y cómo dice un gran autor de un libro sobre este tema “el clínico que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra” (Thomas E. Brown. Trastorno por Déficit de Atención. Una mente desenfocada en niños y adultos).







Ana Belén Vintimilla Tosi

Neuropsicóloga
CIVET.

lunes, 8 de mayo de 2017

DIME CÓMO ES LA ALIMENTACIÓN INFANTIL DE TU HIJO Y TE DIRÉ CÓMO AFECTA O QUÉ BENEFICIOS CONDUCE EN SU HABLA

En nuestra práctica diaria como logopedas nos encontramos ante muchos casos en los que los padres y madres están preocupados por la evolución de sus hijos en los procesos de aprendizaje del habla. Y muchos de vosotros os preguntareis ¿Y qué relación tiene hablar de alimentación infantil con el habla de mi hijo o hija?

En gran parte de los casos en los que existen problemas de pronunciación suelen existir también problemas de alimentación.

En el actual post lo que os venimos a contar es que los niños y niñas necesitan aprender a comer diferentes tipos de alimentos (texturas blandas, mixtas y sólidas) para poder así ejercitar la musculatura implicada en el habla.

A continuación os facilitaremos algunos consejos de como podéis “trabajar” desde casa con vuestros niños y niñas y de esta manera poder beneficiar a su habla. La introducción de diferentes texturas aportará muchos beneficios a vuestros hijos e hijas. Eso sí, tenéis que ser muy pacientes y de esta manera poder disfrutar con ellos de la gran aventura que es enseñarles a comer introduciendo una diera variada.

Cuando un niño o niña empieza a decir sus primeras palabras es porque su gran “maquinaria” ya está preparada. ¿Qué queremos decir con esto? En el proceso del habla intervienen estructuras que se comparten con la deglución. Estas estructuras necesitan tener un entrenamiento diario, para ejercer la fuerza necesaria, y “trabajar de manera coordinada”.



La clave está en introducir alimentos que hagan que se favorezca el proceso de deglución. En la succión nutritiva el bebé tiene la lengua en el suelo de la boca y traga la leche. Mientras que en la deglución requiere una coordinación para la preparación del bolo alimenticio y la propulsión del bolo de un lado a otro con la punta de la lengua. Los movimientos de la lengua durante el habla son idénticos a los que realizamos cuando comemos.

ü ¿Cuáles son los patrones correctos de alimentación en bebés?

Las indicaciones que os damos a continuación son para bebés que nacen a término (40 semanas de gestación), en el caso de que hayan nacido prematuros más adelante escribiriremos un post para dar pautas sobre su alimentación.

La lactancia materna favorece y desarrolla el crecimiento armónico de la mandíbula. Además los lactantes ejercitan todos los músculos de la boca por el ejercicio físico que requiere. Una correcta posición entre madre e hijo es muy importante para que la succión sea adecuada. La madre debe estar sentada recta y estimular la búsqueda del pezón. La posición correcta que debe mantener el bebé es tener alineada la boca y la barbilla con el ombligo del bebé. La boca del bebé debe estar abierta formando un ángulo de 120 grados, como si un adulto fuese a dar un mordisco a un bocadillo de dos pisos. Ambos labios deben estar evertidos hacia fuera y la nariz y barbilla próximas al seno. La lengua debe estar en contacto con la parte inferior del seno.

Una nota importante que podemos remarcar es la siguiente: Las mejillas no deben hundirse mientras el bebé succiona. Tampoco deben oírse ruidos ni chasquidos que nos revelan que se está rompiendo el sellado de los labios con la aureola del seno y si esto sucede no está haciendo una succión correcta.

En el caso en el que se elija alimentar al bebé con biberón se aconseja que el bebé mantenga la cabeza, el tronco y la nuca alineados. Y que la tetina del biberón sea larga y de base ancha para favorecer la correcta postura de la lengua extendida en el suelo de la boca. Se aconseja que el agujero de la tetina no sea excesivamente grande porque entonces no se favorece la succión.

ü ¿Por qué es tan importante ejercitar la musculatura y tener un buen sellado de labios desde bebés?

Al ejercitar la musculatura facial y bucal estamos trabajando de manera indirecta en el habla de los niños. Se necesita tener un buen sellado de labios para producir el sonido m y p. Además al estimular la lengua con una correcta deglución, estamos trabajando de manera indirecta sobre los sonidos que se articulan en el velo del paladar como la r.

ü ¿A qué edad están preparados los bebés para introducir alimentos nuevos en su alimentación?

Normalmente el que introduce los alimentos en la dieta del bebé o del niño es el pediatra en consenso con los padres.
Los bebés nacen con el reflejo de succión. Entre los 4 y 6 meses se permite introducir los cereales y los purés. De 6 a 10 meses aprende a estabilizar su mandíbula y mueve activamente el labio superior para remover el bolo de la cuchara. De 10 a 18 se puede introducir la comida semisólida iniciando la masticación. De 18 a 24 ya domina la elevación de la punta de la lengua, de un lado a otro de la boca y gradúa el movimiento de la mandíbula para aceptar sólidos.



Finalmente os damos unos consejos para las Familias

Ø Comer todos juntos siempre que se pueda. La comida es un acto social y los pequeños aprenden a comer mejor si lo observan en sus padres y hermanos.

Ø Darles siempre dos alternativas a elegir. Ejemplo: ¿Quieres plátano o manzana?

Ø Los hábitos se aprenden día a día, dedica de 15 a 30 minutos para desayunar, comer y cenar con tu hijo hija en la mesa.

Ø ¡No te enfades si se mancha!

Ø Déjalo que empiece a coger la cuchara aunque se manche la ropa y la cara.

Ø Darles pan a los pequeños y a los niños bocadillos con jamón, chorizo, o queso fortalece la mandíbula y la musculatura facial y bocal.

Ø Evita darle bollería industrial y pan de sándwich porque al ser tan blando no ejercita la musculatura.

Ø A las mamás que se asustan al pensar que se pueden atragantar, tranquilizarlas y decirles que el niño o niña necesita aprender a comer de todo. No le trasmitas tus miedos porque no son buenos para ellos.

Ø Lo qué nunca se puede hacer es darle una cucharada de puré y a continuación introducirle el chupete para que trague. Sabemos que las mamás que lo hacen no saben que es perjudicial para su hijo o hija. Esta práctica es muy habitual en las familias pero no favorece la deglución. Al contrario se le da una información contradictoria porque al meterle el chupete para que trague, lo que hace es succionarlo. Y lo que queremos es que aprenda a deglutir.


Ø Con la introducción de nuevas texturas y alimentos lo que intentamos es que el niño o niña aprenda a masticar los alimentos, llevar el bolo alimenticio de un lado a otro para mezclarlo con la saliva y poder tragarlo. En definitiva que el niño o niña aprenda a comer es muy beneficioso porque le aporta independencia y aprende los puntos de articulación que son la base del habla.




Loreto Delgado Boa
Logopeda
CIVET