lunes, 13 de marzo de 2017

HABLEMOS DE NEUROPSICOLOGÍA..

Hemos pensado este post desde el Área de Neuropsicología de Civet, con el objetivo de dar a conocer más nuestro trabajo y nuestra vocación

Intentaremos aclarar algunos términos, pero sobre todo nos interesa dar a conocer cuál es nuestra visión y nuestra forma de trabajar dentro de esta especialidad.




¿Qué es la Neuropsicología?

Es una pregunta que siempre les hacemos a los familiares de los pacientes que llegan a nuestra consulta, nos interesa saber si conocen de qué va nuestra espacialidad y el 90% de las veces nos encontramos con la respuesta de que no saben, de que nunca antes habían escuchado esto, hemos llegado a tener respuestas graciosas como, ¿ustedes van abrir la cabeza de mi niño?  El término neuropsicología nos deja un poco en medio de dos ramas clínicas: neurología y psicología, esto hace que sea aún más confuso entender nuestra profesión.

El problema es que este desconocimiento no sólo lo tienen los pacientes y sus familiares sino muchas veces otros profesionales, incluso médicos que no saben realmente el papel que desempeñamos con el paciente.

La   neuropsicología  es  una especialidad perteneciente al campo de las neurociencias con un objetivo muy claro, entender el funcionamiento cerebral, es decir, es la encargada de estudiar las relaciones entre el cerebro y la conducta, no sólo de pacientes con algún tipo de disfunción cerebral, puesto que, para detectar una alteración hay que conocer primero el funcionamiento normal.


La neuropsicología clínica, que es a la que nos dedicamos, consiste en explorar ese funcionamiento cerebral, sobre todo en entender el papel de los procesos cognitivos o sistemas superiores del cerebro (lenguaje, atención, percepción, cognición espacial, praxias, memoria, funciones ejecutivas, sistema inhibitorio, memoria de trabajo y cognición social) , tras la exploración se interpreta cómo funciona el cerebro del paciente teniendo en cuenta los déficits cognitivos y las capacidades preservadas, estableciendo su perfil cognitivo y realizando un diagnóstico neuropsicológico.

El diagnóstico nos permite establecer el plan de acción a seguir y la línea de tratamiento, (realizando derivaciones a otros profesionales, como el neuropediátra o neurólogo, en el caso de ser necesario) teniendo en cuenta cómo afecta el funcionamiento cerebral del paciente a su vida diaria.

¿Cuál es el papel del neuropsicólogo?

Para responder esta pregunta podríamos hacer un post entero hablando sólo de ello, dependiendo del ámbito de trabajo del neuropsicólogo. Así que, nos vamos a centrar en hablar sobre nuestro papel dentro de nuestro centro.

La mayoría de los pacientes llegan bastante perdidos, sobre todo en población pediátrica, ya que la mayoría de las veces sólo han sido vistos por orientadores del colegio y los familiares no tienen claro que tipo de profesionales necesitan. Es por ello que, en un primer momento damos mucho valor a orientar y guiar a las familias en este camino de la neurorehabilitación.

A nivel terapéutico, una vez arrojado nuestro diagnóstico, nos centramos en la rehabilitación neuropsicológica. Es un proceso interactivo donde intervienen distintos profesionales, el paciente y su familia; la rehabilitación neuropsicológica, implica diferentes tipos de intervención que se pueden encuadrar a groso modo en: rehabilitación cognitiva (incluyendo estimulación cognitiva), intervención familiar y modificación conductual.  Es por esta razón, que trabajamos desde una perspectiva transversal con todo nuestro equipo, coordinando las intervenciones necesarias de distintos profesionales (fisioterapeutas, logopedas, terapeuta ocupacional y psicóloga clínica).

Pongamos un ejemplo: niño de 10 años con diagnóstico de TDAH; el equipo de neuropsicología, tras realizar la exploración, plantea un programa de rehabilitación centrado en las siguientes áreas de intervención: procesos cognitivos, conducta y entorno escolar.

         Procesos cognitivos: el principal objetivo es que el paciente conozca su funcionamiento cerebral, para que así ponga en práctica en su vida diaria los recursos y estrategias aportados en la terapia neuropsicológica.

         Conducta: debido a la cantidad de problemas conductuales que presenta el paciente, se deriva al área de psicología para que establezca un programa específico de manejo conductual para padres y familia, del mismo modo, sería conveniente un programa de modificación de conducta.

         Entorno escolar: nos ponemos en conducta con el colegio, para que planteen la posibilidad de hacer algunas modificaciones metodológicas, teniendo en cuenta las dificultas que presenta el paciente.

¿Qué nos diferencia de otros profesionales?

A pesar de que un neuropsicólogo con amplia experiencia clínica y con una formación neurológica de base, tenga mucho conocimiento sobre la medicina, fármacos y etiologías, no es nuestro papel dar diagnósticos etiológicos, ni intervenir a nivel farmacológicoPodemos ser el nexo con los médicos y podemos serles de gran ayuda con nuestros informes e interpretaciones acerca de la evolución del paciente, pero en ningún caso podemos tomar decisiones que competen a estos profesionales.

Si bien para ser neuropsicólogo es necesario ser licenciado o graduado en psicología, el neuropsicólogo no trata enfermedades o trastornos mentales, emocionales o conductuales, aunque sean derivados de una patología neurológica; puesto que, esto debe hacerlo el psicólogo clínico, profesional especializado en evaluar, diagnosticar y tratar problemas de salud mental. Este punto parece que es complicado de entender tanto por pacientes y familiares 



como por el resto de profesionales, nosotros siempre ponemos el mismo ejemplo aclaratorio: sería impensable que un oftalmólogo hiciera una operación de corazón a pesar de haber estudiado tanto el oftalmólogo como el cirujano la carrera de medicina, porque sus especialidades son distintas; esto mismo pasa con el neuropsicólogo y el psicólogo clínico, nuestras especialidades son distintas.

Esto no significa que no trabajemos mano a mano intercambiando información y planteando objetivos de manera conjunta puesto que, ambos tenemos el mismo objetivo: el paciente y su calidad de vida.




Ana Belén Vintimilla Tosi &
María Ortiz González
Neuropsicólogas
CIVET


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