martes, 16 de mayo de 2017

TDA/H: UN TRASTORNO COMPLEJO Y DESCONOCIDO.


Este es el primero de una serie de post que desde el área de neuropsicología de CIVET os iremos presentando sobre este trastorno tan “famoso”, pero tan desconocido a la vez. Mi objetivo principal es ayudar a pacientes y familiares a aclarar los grandes interrogantes que rodean al diagnóstico del TDA/H (trastorno por déficit de atención e hiperactividad).

Vamos a comenzar por intentar contestar algunas de las preguntas que suelen hacerme en consulta.

¿Qué es el TDA/H?

De forma personal, no me gusta explicarlo como una enfermedad y/o patología, sino como una forma de funcionamiento cerebral, con esto intento explicar que el cerebro de estos pacientes tiene una forma específica de responder a las demandas de los estímulos que lo rodean. No me gusta plantearlo como una enfermedad ya que, en realidad hablamos de personas (sean niños, adolescentes o adultos) sanos medicamente hablando, con un neurodesarrollo “normal” sin presencia de factores de riesgo asociados a una alteración y/o daño neurológico primario (como sería el caso de alteraciones perinatales, daño cerebral sobrevenido, enfermedades genéticas, epilepsia, tumores, trastorno psicótico, etc.), pero que desde siempre han mostrado un patrón peculiar de síntomas en relación al funcionamiento de sus lóbulos frontales, los cuales van evolucionando a lo largo de su desarrollo y afectando de forma significativa varias esferas de la vida diaria de estas personas que lo padecen (rendimientos escolar, conducta, trabajos, relaciones sociales…).



Este patrón de funcionamiento cerebral está caracterizado principalmente por una alteración nuclear en unos procesos cognitivos muy básicos a nivel cerebral que se conocen con el nombre de procesos inhibitorios (los encargados de todo lo que significa control), su objetivo principal es el de controlar las respuestas automáticas y generar respuestas provocadas por la atención y el procesamiento de la información y/o razonamiento. Por lo cual, es considerada una de las principales funciones de nuestro cerebro – como lo sería un director de orquesta en una gran sinfónica- por lo que una alteración en este proceso tan básico puede manifestarse en la vida de los pacientes en esferas diferentes:

A nivel motor, generando hiperactividad.
A nivel cognitivo, generando dificultades para el control y el mantenimiento atencional, memoria de trabajo y otras funciones ejecutivas como capacidad de organización, planificación, previsión, estimación temporal, etc.
A nivel conductual, genera respuestas impulsivas tanto verbales como físicas, llegando en algunas ocasiones a ser consideradas como agresivas, también pueden observarse signos como la dependencia del medio (tener la necesidad de tocar todo lo que se tiene delante) o incapacidad de controlar los estímulos gratificantes.

¿Cómo se realiza el diagnóstico y qué profesional es el que debe hacerlo?

El diagnóstico es un diagnóstico clínico, esto significa que no existen pruebas específicas que sean diagnósticas, pero si son complementarias, es decir, la decisión diagnóstica siempre será responsabilidad del profesional que lo realiza y por lo tanto de su experiencia y criterio clínico.  Para un correcto diagnóstico debemos partir de un exhaustivo análisis del caso, empezando por una historia clínica completa (que nos permita obtener datos de los síntomas y signos de este patrón de funcionamiento cerebral en distintos ambientes del paciente, descartar factores de riesgos neurológico que expliquen la sintomatología frontal y el desarrollo de estos síntomas a lo largo de la vida del paciente).  Desde mi especialidad, realizamos una exploración neuropsicológica que nos permita perfilar el patrón de funcionamiento cerebral y situar la sintomatología dentro del neurodesarrollo normal (estudio que también nos permite observar si hay algún signo que pueda explicar otro tipo de patología neurológica), en este tipo de estudios no son importantes las pruebas neurocognitivas que se administren ni los puntajes obtenidos, lo realmente importante es la obtención del perfil de funcionamiento cerebral con el objetivo de ayudar a la elección de tratamientos tanto farmacológicos como cognitivo/conductuales.

Tomando en cuenta que el diagnóstico es clínico, sólo y exclusivamente debe ser realizado por especialistas sanitarios (los profesionales del campo de la educación pueden ser de mucha utilidad con sus informes de la conducta observada del paciente a nivel escolar y educativo, pero en ningún caso deben realizar este tipo de diagnósticos).

Los especialistas sanitarios que generalmente realizan este diagnóstico suelen ser tanto del campo de la medicina (neurólogo, neuropediátra,  psiquíatra o incluso pediatras de atención primaria) y del campo de la psicología (neuropsicólogos y psicólogos clínicos y/o sanitarios). 

En realidad, no es tan importante el título del especialista sino la experiencia que tenga sobre este trastorno; ya que, al ser un patrón de funcionamiento cerebral mientras más pacientes se observen más se comprende la sintomatología y su evolución. En la mayoría de cuadros de alteración en el funcionamiento cerebral, incluido el TDAH, no podemos quedarnos solo con una visión simplista, es decir, no basta únicamente con el análisis de unos criterios diagnósticos para comprender la complejidad del trastorno.

¿Por qué se dice que el TDA/H no existe, que el problema está en la educación o que es un invento de las casas farmacéuticas?

Para contestar esta pregunta en consulta, generalmente debo respirar profundo y pensar mucho mis palabras…como lo estoy haciendo ahora.

Me considero una persona que apoya a la diversidad de opiniones, pero la falta de objetividad sobre temas tan importantes como la salud, el desarrollo cerebral y el futuro de unos niños, es algo que realmente me molesta, no sólo por la confusión que eso crea a los familiares y pacientes que al leer ese tipo de publicaciones creen que ellos tiene la culpa sobre lo que les pasa (los niños consideran que son tontos o malos y los padres que no saben educar a sus hijos), sino porque da pie a que incluso los profesionales de la salud y la educación se escuden en no brindar apoyo a estos pacientes por el poco conocimiento e interés sobre la patología que tienen, es más fácil creerse ese tipo de noticias que estudiar y formarse sobre algo tan complejo.  
Por suerte actualmente se cuenta con gran variedad de estudios neurocientíficos a gran escala (de muchos y muchos cerebros de sujetos con este diagnóstico), que demuestran no solo los cambios a nivel neuropsicológico o funcional de estos cerebros, sino también las diferencias a nivel estructural y de conexiones cerebrales, lo cual ayuda a comprender mucho más los síntomas y la evolución de los mismos a lo largo de la vida.

A los que sigan dudando les invito a pasar consulta y ver la realidad que viven los pacientes y las familias, pero sobre todo les invito a estudiar y entender el patrón de funcionamiento cerebral. No puede ser falso algo que se repite constantemente de la misma forma, los mismos síntomas, signos neuropsicológicos, consecuencias en la vida diaria, desarrollo… porque si dudamos de este trastorno debemos también replantearnos muchos más…

Los que no lo conocen es porque no lo han visto y cómo dice un gran autor de un libro sobre este tema “el clínico que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra” (Thomas E. Brown. Trastorno por Déficit de Atención. Una mente desenfocada en niños y adultos).







Ana Belén Vintimilla Tosi

Neuropsicóloga
CIVET.

1 comentario:

  1. Interesante y clarificador artículo.Yo lo "conozco" a nivel profesional y "lucho" con compañeros para que entiendan que como muy bien dice el artítulo no es mala educación por parte de la familia y hay que conocer las causas para comprender el comportamiento de estos niños.

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